Festival de Cortos de Barquisimeto. Una entrevista a Isabel Caroto.


El cine y sus protagonistas (2012)

Una nueva edición del Festival de Cortos de Barquisimeto engalana la ciudad y la convierte en la capital del cine venezolano. Iribarren Films quiso aprovechar esta magnífica ocasión para conversar con su presidenta Isabel Caroto y desmenuzar ocho años de exitosa trayectoria al frente de este festival.
Llegamos a la 8va edición del Festival de Cortos de Barquisimeto. Mirando al pasado, ¿qué balance puedes realizar?
Un balance muy positivo, creo que hemos crecido en convocatoria, en calidad. Nos hemos esmerado en ofrecer lo mejor, manteniendo el carácter gratuito y ofreciendo cada vez mejores actividades. E indudablemente ser un festival reconocido por su organización. Son ocho años del Festival.
¿Ha apoyado el público este evento?
No ha sido fácil, el apoyo ha ido creciendo paulatinamente a la par del mismo evento e incluso del Cine Nacional. Evidentemente que la constancia y el deseo de hacerlo cada vez mejor rinde sus frutos. Qué diferencia al Festival de Cortos de Barquisimeto, de otros festivales del país. Su espíritu juvenil, la organización, ser un festival inclusivo en el que todos participan por igual, respetuoso de la gente.
¿Qué trae de nuevo el Festival en esta octava edición?
Nuestro Desafío, que es nuevo porque cada año se renueva con la temática, el I Concurso de Fotografía documental; el preestreno nacional de Brecha en el silencio, una película de la Villa del Cine que solidariamente cedieron para hacer un cine foro en el evento y el gran concierto de la Orquesta de Cámara de la UCLA.
Esta edición acepta el video clip, ¿un guiño a lo popular?
Depende por lo que se entienda por popular, pero no es un guiño específicamente a eso sino a los jóvenes que se identifican mayormente con él y que es mi público meta. Un festival de cortos busca incentivar y motivar principalmente a los jóvenes a que se atrevan a hacer cine y el corto es idóneo para ellos no sólo desde el punto de vista de la creatividad sino también en lo financiero.
Son ocho años ininterrumpidos, ¿es tiempo de renovación?
Permanentemente nos estamos renovando, remozando. Tiendo a aburrirme de las cosas monótonas y para mí sería inconcebible un festival de cortos sin frescura e innovaciones. Es una contradicción.
¿Quiénes serán los invitados en esta ocasión?
Los directores de cine como Román Chalbaud, Hernán Jabes, Carlos Malavé, Patricia Ortega, Prakriti Maduro, Michael Labarca, entre otros.
En ediciones anteriores se han tenido talleres, conversatorios, ¿no es conveniente decidirse por un solo formato?
No, yo creo que debemos ofrecer variedad y no todos los temas a tratar te exigen estrictamente un taller. Y no solo este aspecto priva cuando escogemos uno u otro formato, también pensamos en el facilitador. El taller te exige tiempo y muchas veces los ponentes vienen ida por vuelta.
Los festivales que tienen al cine como marco, gozan de un nuevo auge en el país, ¿es una moda pasajera?
Puede ser y seguramente será así. En la actualidad hay 25 festivales en el país cuando hace unos ocho años habían dos o tres. Es difícil predecirlo pero se necesita mucha constancia para mantenerse tanto tiempo sin perder vigencia.
¿No deberían los festivales ser una vitrina para el realizador que comienza, con pocos recursos, pero con talento?
Justamente eso es lo que son, una vitrina para mostrar el talento. Recuerda que el cortometraje te permite y te exige ser más creativo en todo. Ahí está fundamentalmente su objetivo.
¿Cómo ves el futuro del corto? ¿Hay donde exhibirlo?
Si hay donde exhibirlo, y es precisamente en los festivales y muestras que se hacen en el país. También he visto varios por la televisión. Hace tiempo me recomendaron hacer el festival bianual porque no tendría insumo para las convocatorias. Este año recibimos 160. Creo y estoy convencida que ahora más que nunca el corto está vigente.
En 2014 tendremos la decima edición de este festival, ¿estarás al frente, cómo te la imaginas?
Bueno si me prestas una bola de cristal posiblemente te contestaría con exactitud. Creo y supongo que debo estar al frente pero sé que no soy indispensable. No tengo ese delirio. El equipo del festival está tan cohesionado que estoy segura que sin mí, son capaces de montar lo que quieran. Ése es nuestro secreto. El respeto por lo que cada quien hace y la ayuda mutua. Sin eso, el festival perdería su sabrosura. Porque lo hacemos con cariño, para divertirnos, realmente no trabajamos.
Entrevista:
Pablo Arapé
Foto:
Pancho Pérez

PERDÓNATE, PERDONÉMOSNOS


En Libertador Morales, un guión redondo, excelente propuesta cinematográfica de Efterpi Charalambidis, libra una lucha… un combate contra la contaminación ideológica (la única, la machista, la capitalista, la hegemónica, la actualmente dominante, la domina mentes, la mente dominante, la ideología lamentablemente dominante). 
Me encuentro ante un film que propone la liberación de sí mismo… una comunión consigo mismo, contigo mismo, conmigo mismo… el conseguirse a sí… para sí. La toma de conciencia del ser… Cacofónicamente… «diría el homónimo» (1) Lamentablemente con algunas recurrentes manifestaciones formales no exactamente imperfectas, sino más bien inmaduras que dificultan su efectividad y eficiencia, pero que no afectan sobremanera la exposición de la idea de necesidad de recuperación de la autoestima de un pueblo elaborada por Charalambidis ni a sus aportes espirituales. 

Que cosa fuera amor que cosa fuera/Que cosa fuera la masa sin cantera 
Un amasijo hecho de cuerdas y tendones/Un revoltijo de carnes con madera 
Un instrumento sin mejores resplandores (¿pretensiones?)/Que lucecitas montadas para escenas 
Un testaferro del traidor de los aplausos/Un servidor de pasado en copa nueva Un eternizador de dioses del ocaso/Júbilo(¿un libro?) hervido con trapo y lentejuelas
Silvio Rodríguez 

Se trata de un producto con las características de las sagas de los «Santo: el enmascarado de plata» de varios directores mexicanos entre los que sobresale «Santo en el tesoro de Moctezuma» versión dirigida por René Cardona y René Cardona Jr., producida por Cima Films respaldada por Estudios América y Pelimex, propiedades de Gregorio, padre de Mauricio Walerstein; los interesantísimos Águila Descalza del ingenioso Alfonso Arau (2), quién además nos brindó Mojado Power y la superproducción Calzoncin Inspector que transitan el género de los superhéroes y justicieros. En Venezuela existe un producto del hábil realizador-animador uruguayo Alberto Monteagudo con la misma idea o propuesta dramática… 
El Cuatro de Hojalata, que igualmente trata de problemas sociales comunales vecinales felizmente resueltos por un honesto y sensible Alcalde… pero nada como Superman, Spiderman, Batman, Linterna Verde, Mandrake, El Fantasma… en la lucha contra el mal… Sin embargo, como se trata de Libertador Morales, necesitamos observar que todos los personajes que aparecen en la obra, pertenecen a la clase social baja… trabajadora… entonces ¿que notamos ?… que no está planteado (no aparece… no se siente…) el enfrentamiento de clases… la lucha de clases por ningún lado….¿para mal… o para bien?... 

«Cuanto más pequeño el corazón, más odio alberga». 
Víctor Hugo 

«Quién no comprende una mirada, tampoco comprenderá una larga explicación». 
Proverbio Árabe

Film de paradojas, comenzando como comencé por el guión: de excelente factura… ideológicamente correcto, o sea sin ideología, la historia de nuestro Paladín de la Justicia se desplaza con soltura a través de la trama, apuntalado por unos exquisitos fragmentos del pensamiento bolivariano constituidos en diálogos, que nutren la vida y expresión del héroe, enriquecido con abundantes actuaciones precisas, entre las que se cuelan de rato en rato una que otra disparatada e infeliz pero no muchas veces…no precisamente de Gil, que nos parece excelente y acertado… un actor eminentemente inteligente… la Dirección de Fotografía…tan buena muchas veces… como mala varias (para muchos difícil de apreciar, pero tiene momentos espantosos), un montaje ágil con gracia y sin estilo (o sea soso)… que curioso… así son las paradojas… habría que considerar también -mas no a manera de justificación- lo seguramente apretado del plan de rodaje, y he ahí otra paradoja, cada fase tiene su timing, su timing table, su cronograma, más conociendo el sebo de mi ganado, por haber Dirigido Fotografía y actuado en Archivo Criminal cuyo modo de producción fue en parte trasplantado a «La Villa del Cine», presumo responsablemente que los tiempos para la Directora trabajar sus actores fueron exiguos (lo cual no la excusa de no haber colocado a «palo de agua» en un tono ni remotamente cercano a la verosimilitud) ; pero héte aquí que voy a seleccionar mi referente para abordar este film en el que la violencia se nos encima desde Franz Fanon (3) como una violencia reprimida que drena sus necesidades creadas por la alienación al consumo y sus medios de confusión (ique de comunicación) y la constitución del sector lumpenproletariat: escoria humana producto del modo de producción económico (capitalismo) imperante-hegemónico en nuestro país, en contra de su misma clase… independientemente de que el árabe, el portugués pertenezcan al sector de los comerciantes de la clase capitalista, siguen siendo clase trabajadora y el discurso cinematogáfico de la autora nos los presenta como tales, reforzados además por la condición de miembros de un grupo o comunidad afectada por un problema común: La violencia de la clase trabajadora hacia sí misma.Ahora convoco … o considero traer a colación otro referente: un film que se ocupa de la violencia en Venezuela: Secuestro Express… es la misma situación, (los personajes pertenecen a la clase trabajadora, no aparecen los dueños del capital por ningún lado… yo al menos en este momento no recuerdo haber visto al dueño de la clínica donde laboraba el padre de la plagiada ¿o era él ?; si recuerdo, a un malandro padre conversando tiernamente con su hija)… entonces… ¿por qué taquilla abrumadora para Secuestro y exigua para Libertador?… bueno parece sencillo… una hamburguesa en El Centro Comercial Mata de Coco, Avenida Blandín a escasos cincuenta metros del Country Club de Caracas, de carne Santa Bárbara pulpa negra procesada en un espacio parecido a un quirófano con paredes de vidrio de manera que el cliente perciba la asepsia, con espinacas, queso de cabra y cebolla caramelizada, exquisitas salsas, mayonesas, mostazas al estragón, a la miel y pare usted de contar… contra una de la esquina de la calle Pascual Navarro con boulevard (bulevar) Abraham Lincoln, carne olorosa (cabe… ¿apestosa?) a sebo de ganado, almacenada en cava sin hielo durante horas (más de 4), huevo frito con manteca «Los Tres Cochinitos» (que casualidad causal semántica, predestinataria u obstinadamente predestinante), tocineta mas o menos, y paremos de denigrar de algo que igual sabe sabroso de acuerdo a mi (su, nuestra, vuestra) incultura gastronómica (avisao… soy vegetariano pero asumo mi irresponsabilidad, mi barranco arrabalero) de nada valieron los inmensos valores espirituales absolutamente definidos en la quijotesca propuesta de Efterpi, contra la desnaturalización del ser …vuelvo y repito lo que siempre digo y he dicho… hacen falta Sanchos Panza Directores de Fotografía con conciencia de clase para sí…-entiéndase obreros de las imágenes y los contenidos contenidos (expresados… sustancia) (4) en ellas-, que acompañen a sus Director@s y les exijan rigor… nada de andar genuflexos luciendo apantallando con los exposímetros, los termocolorímetros, las cámaras, luces, grúas, the computers and the video asistents with his original raincovers, barbas, sombreros, gorras: «instrumentos sin mejores pretensiones(resplandores), que lucecitas montadas para escenas»… porque digo de nuevo como siempre… es mucho billete el que rueda en un film… por barato que sea… y es triste, bien triste, que se pierda el mensaje y la oportunidad junto con el, más aún con la conciencia clara de que el medio es el Ma(en)saje, que bien claro lo tiene Charalambidis Efterpi. Libertador Morales, el justiciero… Gran Film, gran guión, grandes actores y actuaciones, grandes personajes. Se trata de un film joven, fresco, juvenil que me obliga (no me insta) a finalizar citando a Rafael Antonio Caldera Rodríguez (5), hermano de Juan Liscano, uno de los más fructíferos intelectuales de la derecha venezolana. Dice entonces Rafael Antonio Caldera Rodríguez «Liscano» (6): 

«La juventud se aprende con los años»

Autor: 
Pedro Martínez Laya 

Actor, Operador Jefe Cinematográfico y Docente

(1) Por cierto, soy motorizado y mis dos amigos malandros hampones fallecidos en faenas (betas), me llamaban Libertador porque yo cargaba unas calcomanías adheridas a mi yegua, promocionando el filme. 
(2) De Alfonso Arau… su mejor trabajo hasta ahora es: Como Agua para Chocolate
(3) Franz Fanón expone al referirse a la violencia del oprimido (colonizado) «Desintoxica. Libra al colonizado de su complejo de inferioridad, de sus actitudes contemplativas o desesperadas. Lo hace intrépido, lo rehabilita ante sus propios ojos (…) Eleva al pueblo a la altura del dirigente (…). Confiere a las masas un gesto voraz por lo concreto». El educar a las masas significa más que lanzar una campaña de alfabetización o hacer que se entienda la situación actual; además, hay que «hacer comprender a las masas». 
(4) Valga la redundancia, rebusnancia o rebuznancia como le academice a usted querid@ lector(a). 
(5) Rafael Antonio Caldera Rodríguez… como muchos otros hombres de luces –entre ellos Simón Rodríguez “Samuel Robinson”, fue hijo esposito, y quién lo crió fue la mamá de Juan Liscano, en ese ambiente de profundas preocupaciones humanísticas intelectuales se formó éste Rafael Liscano que derivó hacia derroteros– juzgando sus más conocidas acciones-fronterizas con el nazismo, mas no por ello va a dejar de ser desde muy joven el autor de un valioso trabajo sobre Andrés Bello que a los 19 años de edad le fue reconocido con un prestigioso premio. 
(6) Ésta frase me la dijo a mí en su casa, la quinta “Tinajero” en la calle «Cachimbo» de la urbanización «Los Chorros» en Caracas, el día que le estaba haciendo un retrato al lado de Nelson Silva «Cañón», a quién Caldera apoyaba en su candidatura para gobernador del Estado Amazonas, en medio de un ambiente jocoso cargado de dobles sentidos al respecto de mi asistente Ivis Malavé.


La Mirada de HAL es un espacio de opinión sobre cine. Iribarren Films, como una contribución al desarrollo de la cultura cinematográfica, ofrece este medio para el planteamiento y la discusión de ideas con relación al séptimo arte. Sin embargo, las opiniones emitidas en este espacio son responsabilidad únicamente del autor.

Una mirada al futuro del actor en el estado Lara

En el marco del V Festival de Cortometrajes de Barquisimeto, la Asociación Civil Iribarren Films organizó un conversatorio denominado “Una mirada al futuro del actor en el estado Lara”. Para este evento, realizado en el auditorio de la Flor de Venezuela, fueron invitados Mary Carmen Briceño, Carmelo Martínez y Rolando Beaujon, actores de conocida trayectoria en el teatro y el audiovisual de la región. Con la participación de un buen número de actores, realizadores y público amante del cine presente durante cada una de las jornadas del festival, se estableció un interesante intercambio de ideas en relación con el quehacer actoral en Barquisimeto. Se realizó un diagnostico de la situación del actor en el estado y se ofrecieron propuestas para el desarrollo de la actividad.

Una vez más, y gracias a la organización del V Festival de Cortometrajes de Barquisimeto, Iribarren Films tiene la oportunidad de participar en la quinta edición de este evento y contribuir de esta manera al desarrollo de la actividad cinematográfica en el estado Lara.

CARACAS FILMINUTO. Entrevista a HAYDEÉ CHAVERO


El cine y sus protagonistas (2009)
Estos son los ganadores de la edición 2008 de CARACAS FILMINUTO junto al Dr. Antonio Paris, Rector de la UCV para el momento, y la profesora Haydeé Chavero, jefe de la Cátedra de Cine de la Escuela de Comunicación Social de la UCV. El 18 de junio del presente año se hizo pública la convocatoria para la tercera edición del concurso, el cual está previsto para febrero 2010. La profesora Chavero estuvo recientemente en la ciudad de Barquisimeto para promocionar el evento. Iribarren Films aprovecho la ocasión para entrevistarla y hablar sobre interesantes aspectos relacionados con el concurso y la formación de los futuros cineastas.
¿Cómo surge la idea de realizar un concurso de cortos documentales?
La Escuela me pidió que creara un evento de cine para celebrar los 60 años de fundada y con el concurso de un par de amigos, diseñamos el CARACAS FILMINUTO, concurso de cine documental que sigue produciendo la Fundación Audiovisual FACIL en todos y cada uno de sus aspectos: desde la búsqueda de los patrocinantes hasta la selección del Jurado. Yo pasé más de 15 años al frente de lo que denominamos «Coordinación Docente» del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano que se realiza anualmente en La Habana y nuestra meta en aquél momento era que cualquier ciudadano/espectador se acercara al evento con precios especiales para estudiantes y profesionales en el área audiovisual. Ahora, la meta es estimular la producción de cine documental, imponer el formato de 2 minutos y sobre todo, contribuir a la preservación de la memoria audiovisual del país. Y en aquél momento (2006) pensamos que sólo iba a ser durante ese año, pero recibimos 110 cortos en la primera edición del 2006 y un significativo número de correos electrónicos preguntando por la segunda edición y las autoridades universitarias (El Dr. Antonio Paris, era el Rector en aquellos días) decidieron convocarlo cada dos años, de modo que vamos para la tercera edición: 2006, 2008 y ahora 2010.
Producir un documental puede implicar una investigación de mucho tiempo antes de elaborar un guión. ¿No es poco el tiempo para plasmar una historia cuya riqueza de contenido pudiera necesitar más de dos minutos?
No. No es poco el tiempo. El CARACAS FILMINUTO no es un Festival de Cine, evento al cual usualmente concurren obras acabadas. ES UN CONCURSO, es decir «una competición, una prueba entre varios candidatos para conseguir un premio».
Y premiamos la capacidad de documentar la realidad. El concurso es bianual, lo cual equivale a decir que desde el 2008 la idea está en la calle. Lo que se abrió en junio pasado fue la convocatoria oficial, la cual se cierra el 18 de diciembre.
El concurso es muy difícil: exige hacer un corto, documental, en dos minutos y además con un tema único: las miradas de cada realizador sobre el país.
Como Ud. sabe, nadie puede asumir un punto de vista sólido sobre un tema, de la noche a la mañana. Y en el cine, la excelencia y la calidad de la investigación determinan la calidad de la realización. El que no lo sepa, tendrá que aprenderlo.
Nosotros queremos ver esas miradas y esas miradas no se gestan en 6 meses: el interesado, lo que probablemente hará, será profundizar su información previa, completar sus datos y concretar su punto de vista. Y tal como lo quiere la Cátedra de Cine y como lo dice el concurso, aspiramos a estimular la producción de cine documental, lo cual significa también y sobre todo, que queremos contribuir a la profesionalización del oficio de los cineastas, videastas o teleastas, con prácticas contundentes: el trabajo de cada quien.
Los que ya están estudiando artes audiovisuales conocen la inmensa complejidad del área; los que no, probablemente descubrirán que aunque la digitalización de las cámaras de video facilitan la realización, el éxito profesional exige que el individuo sistematice sus conocimientos, profundice sus estudios y dedique años de su vida – como hacen los médicos o los abogados – a su preparación técnica y artística. El CARACAS FILMINUTO aspira a ser un semillero, un vivero de documentalistas. Aspira a evidenciar que cada uno se tiene que ocupar de su preparación personal y técnica. La “suerte” queda fuera del combate.


¿Las producciones ganadoras, junto al resto, tienen alguna difusión o provecho dentro de la Escuela de Comunicación Social de la UCV o fuera de ella después del concurso?
Le cuento algo importantísimo, por primera vez en la historia de la telefonía celular en el país, los 20 filminutos ganadores de las ediciones anteriores, están en los teléfonos celulares de Movistar - que tengan la capacidad técnica requerida – con lo cual hemos logrado la meta más importante: difundir los cortos hechos a través de nuevos canales de comunicación social. Ese mérito es del CARACAS FILMINUTO, de su capacidad prospectiva de ver desde el 2006, que si familiarizábamos al público con el formato de 2 minutos, podríamos navegar con más facilidades, no en el “mar de felicidad del cual habló Chávez”, sino el auténtico mar de tecnologías que nos permiten otra forma de consumo audiovisual. Hemos abierto esa puerta: esperamos que el caudal sea inmenso.
El CARACAS FILMINUTO participa desde el 2008 en «El Festival International des Tres Courts, que se realiza y se programa, durante tres días en abril, simultáneamente en más de 60 ciudades del mundo y para el 2010 esperamos ampliar nuestra programación y llegaremos a más de 80 ciudades, en los cinco continentes» según consta en credencial anexa (imagen superior).
En la escuela hemos hecho proyecciones públicas, dentro y fuera de las clases de cine y sobre todo hemos visitados universidades en las cuales proyectamos los ganadores y generamos excelentes cine foros, porque los cortos ganadores son muy irregulares. Es decir, hay algunos que técnicamente están mejor acabados que otros, porque nosotros premiamos la capacidad de documentar la realidad, la capacidad de la mirada sobre el tema y no únicamente las características técnicas. No preseleccionamos: aceptamos todos los cortos que envíen, siempre y cuando sean documentales.
Este tipo de concurso permite la participación de una gran cantidad de personas con deseos de hacer cine. Sin embargo, quienes tienen más ventajas de lograr un trabajo de calidad son aquellos con mayor preparación académica y experiencia profesional. Son pocas las escuelas integrales de cine en el país -en Mérida la única-, luego están las escuelas de comunicación social y finalmente algunos tecnológicos e instituciones privadas de capacitación audiovisual. Usted como docente y jefe de la Cátedra de Cine de la Escuela de Comunicación Social de la UCV, ¿cómo ve ésto y cuáles, a su juicio, deberían ser las políticas en relación con la formación de profesionales para el cine.
Créame que si tuviese la respuesta perfecta en mis manos, me habría propuesto para Ministra de Cine (risas). Mi apuesta más arriesgada es compartir algunas reflexiones con Ustedes. Veamos:
Las «políticas» son un conjunto de criterios que provienen de especialistas en el tema, que apuntan hacia la excelencia en la consecución de temas muy precisos y en este caso, el tema incluye instrucción y docencia, a escala nacional y en todos sus campos.
El cine no sólo es sujeto de investigación artística. Su realización técnica sí.
La maravillosa complejidad del hecho cinematográfico lo dota de características técnicas, sociales, políticas, culturales, económicas, al alcance de todos, ¿verdad?…Cuando una persona llega a los 20 años de edad, ya tiene unos 16 o 17 años de «experiencia audiovisual». ¿Eso basta para hacer buen cine? No.
Pero lo necesario aquí es que su educación previa le haya permitido aprender a investigar con metodología, a leer y a escribir en su idioma natal con probidad y lo sensato sería, como hacen los franceses desde hace mucho, que hubiese un bachillerato audiovisual que nos permitiera alfabetizar a los espectadores desde su más temprana edad, para que luego y desde cualquier tipo de institución educativa, los docentes pudiéramos acelerar el proceso de aprendizaje e inducir al de especialización. Pero no es así y Ud. y yo lo sabemos.
No me preocupa tanto que existan más o menos «Escuelas de Cine» porque desde mi punto de vista, ese cineasta profesional que yo distingo, puede venir de otros campos. Allí están Rafael Marziano Tinoco, Arquitecto y Documentalista de probado talento, Oscar Lucién, sociólogo y documentalista de larga data, Carlos Oteyza, Historiador, Joaquín Cortez, etc. Señores que profesionalizaron el oficio de cineasta que han elegido, estudiando cine, desde su plataforma profesional y personal previa.
Necesitamos formar excelentes profesionales en cualquier área para que si además, deciden luego convertirse en cineastas, sean mejores. Y al revés: necesitamos que nuestros cineastas se formen con el mayor nivel de exigencia posible para que puedan abordar los campos temáticos que les esperan, fuera de cuadro.
Las Escuelas e Institutos que tenemos pueden y deben mejorar. ¿Podemos y debemos crear nuevas Escuelas de Cine, de Artes, de Comunicación, sin más? ¿Tenemos los docentes necesarios, la industria necesaria? ¿No podremos también exigir más, enseñar más, aprender más, tanto los docentes como los alumnos? Valdría la pena también pensar en ello, ¿no le parece?
Me preocupa más, por ejemplo, que el Estado no se ocupe de las Escuelas que ya existen, que cree Escuelas y Universidades como si fuesen carreteras – sitios de paso -, me preocupa que esa nueva Universidad de las Artes, por ejemplo, no tenga el menor nexo con Escuelas de Comunicación o Artes, como las nuestras en la UCV. Decía mi Padre que hay dos parámetros para evaluar con justicia una buena Universidad: 1. ¿Quiénes son sus Docentes? 2. ¿Dónde están ejerciendo sus profesionales?
Cada ciudadano puede y debe elegir su forma de aprender (Universitaria, técnica, dentro o fuera del país, etc.) pero tiene que elegir bien y hacer presión para que mejoren los niveles.
Si a esos espectadores que hoy día son alumnos, les enseñamos el ABC del lenguaje audiovisual, creo que podrán capacitarse a discreción y exigir que se les hable con el lenguaje cinematográfico más completo posible.
Entrevista:
Guillermo Chávez
Imágenes cortesía de:
Haydeé Chavero