Una mujer maravilla en el cine venezolano


Cuando hablamos de héroes en el cine siempre nos referimos a los ya conocidos personajes con poderes extraordinarios que inundan el cine comercial. Son tantos que ya sus películas son protagonizadas por grupos de superhéroes que conforman ligas de justicia para luchar contra el mal. Entre tantos personajes que salieron del cómic para pasar por la televisión y finalmente llegar al cine se encuentra la más reciente heroína de la pantalla grande, la Mujer Maravilla. Pero no voy a referirme en este escrito a este personaje, ni a sus intérpretes tanto en cine como en televisión. Como ya sabemos la Mujer Maravilla es un personaje de ficción y sus intérpretes son solo actrices bellas y populares. Yo quiero decir en esta nota que en el cine hay héroes de carne y hueso, sin coloridas vestimentas, que enfrentan fuera de la gran pantalla y con valor las circunstancias que impone la vida, en este caso, las dificultades poco conocidas que implica el quehacer cinematográfico. Quiero hablar de una mujer maravilla en el cine venezolano, y el título de heroína le cabe en buena medida porque fue una mujer que con pasión y valor se adentró en el mundo de las cárceles venezolanas para llevar el cine; me refiero a Livia Montes.


Tuve el placer de conocerla en el año 2008 cuando vino a Barquisimeto a hablar de su trabajo y mostrar un cortometraje resultado de la difusión cinematográfica dentro de los centros penitenciarios. En ese entonces, fue invitada por el Cineclub Charles Chaplin donde conocimos de su valiosa labor a través del Cineclub Waleker y por la cual le fue otorgado el Premio de Difusión Cinematográfica 2011, entre otros reconocimientos. 
Fueron más de dos décadas utilizando el cine como herramienta para transformar a personas privadas de libertad y demostrar la importancia que tiene la difusión cinematográfica en el desarrollo cultural del país. Lamentablemente, Livia ya no está físicamente con nosotros pero su labor debe continuar de la mano de los difusores cinematográficos a través de todos los cineclubes de Venezuela. Su ejemplo también debe ser tomado en consideración por las instituciones culturales para apoyar mucho más la labor que desarrollan innumerables centros de cultura cinematográfica en el país. 
La difusión debe ser reconocida como la principal herramienta para el desarrollo de la cultura cinematográfica. Se puede dejar de hacer películas en el mundo pero quedará un sinnúmero de obras realizadas por ver y analizar, y mientras exista el difusor cinematográfico el cine no morirá. Mientras existan héroes y heroínas como Livia Montes, el cine no morirá.
Autor:
Guillermo Chávez

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Fuera de foco es escrito por Guillermo Chávez. Iribarren Films publica este espacio como una contribución al desarrollo de la cultura cinematográfica, sin embargo, las opiniones emitidas en él son responsabilidad únicamente del autor.

Woody Allen y el cine que se perdió


Woody Allen reflexiona sobre los cambios producidos en la industria cinematográfica desde sus inicios como cineasta hasta el presente en una entrevista realizada por Robert B. Weide.
Fuente/Autor:

Rain Man


Rain Man de Barry Levinson. Protagonizada por Dustin Hoffman, Tom Cruise y Valeria Golino. País: Estados Unidos. Año: 1988. Productora: The Guber-Peters Company. Distribución: United Artists. Género: drama. Duración: 136 min. 
Un joven y ambicioso comerciante de vehículos de lujo llamado Charlie Babbitt (Tom cruise) tras saber de la muerte de su padre descubre un secreto de familia casi imposible de creer, el tener un hermano mayor autista llamado Raymond Babbitt (Dustin Hoffman). Movido en principio por su avaricia Charlie llevará a su hermano Raymond a un largo viaje lleno de vivencias y de descubrimientos donde la comprensión y tolerancia serán claves para que estos seres se encuentren. Un hermoso filme ganador del Oscar a mejor película en 1988 y a mejor actor a ese gran interprete que es Dustin Hoffman. La historia nos muestra el difícil y complicado pero a la vez hermoso mundo de los seres autistas representado por el personaje de Raymond, el cual se encuentra recluido en una institución para seres discapacitados. Él como la mayoría de estas personas vive en su propio mundo con sus propias reglas y sus propios patrones, al igual que demuestra una inteligencia bastante particular. Su hermano Charlie solo le importa su negocio, incluso dejando en un segundo plano a su hermosa novia (Valeria Golino) y olvidando por completo al resto de su familia, incluido su padre con quien había peleado desde su adolescencia. Charlie es un ser frio y calculador sin más ni más. La noticia de que tiene un hermano autista el cual heredo por completo el dinero de su padre y también la noticia que su negocio está, de repente al borde de la ruina, lo hacen concebir un inescrupuloso plan donde secuestrará a su propio hermano para buscar su custodia y poder accesar a su herencia la cual por supuesto también debería ser suya pero que fue negada por su padre. A bordo del vehículo que provocó la pelea entre padre e hijo, los Babbitt iniciaran un largo periplo que los llevará de la desesperación, por parte de Charlie, de no poder lidiar y no comprender a un ser con las características de un autista y de Raymond de no entender el mundo real, hasta finalmente el entendimiento y el amor fraternal en un encuentro entre hermanos. Este filme no tiene desperdicio, nos hará reír, nos hará llorar, nos hará reflexionar sobre la familia, sobre la vida en sí. La Actuación de Hoffman le mereció otro Oscar, reafirmando su carrera ya bastante consolidada con títulos como El Graduado o Kramer vs Kramer y le dio la oportunidad a Cruise de hacer una gran película en el comienzo de su carrera. El filme no trata de hacernos entender al autismo como una enfermedad sino como una condición del ser humano, una condición diferente. Particularmente hablo de este filme porque me tocó realizar uno de los más emotivos cine-foros que he hecho en mi corta vida como realizador de esta actividad. De hecho, tenía mucho tiempo sin hacer uno cuando por casualidad se presentó la ocasión e invite a la madre de un niño autista para hablar de cómo tuvo que aprender a entender a su niño a base de una gran paciencia y amor. Lloró hasta que su ropa quedo mojada. Fue una experiencia muy emotiva que se dio gracias a esa fuerza que tiene el cine.
Autor: 
LUIS STEELHEART 
Licenciado en Administración de Empresas. Ha participado en diferentes actividades de cine-foro principalmente en el Cine Club Charles Chaplin y en la Biblioteca Pública Pio Tamayo, además de realizar colaboraciones en diferentes actividades de cine en los lugares antes mencionados y otras instituciones como la Universidad Simón Rodríguez, el CIECA, la UPEL y el Liceo Lisandro Alvarado. Steelheart es un cinéfilo y coleccionista de artículos relacionados con el cine. 

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Cuenta conmigo


Cuenta conmigo / Stand by Me de Rob Reiner basada en la novela de Stephen King. Protagonizada por Whil Wheaton, River Phoenix, Corey Feldman, Jerry O´Connell, Kiefer Sutherland, John Cusack y Richard Dreyfuss. Columbia Pictures 1986. 100 min. Drama-Aventura. 
Son los años 50 y la vida de cuatro chicos muy diferentes cambiará cuando decidan lanzarse a la aventura de sus vidas… cada uno explorará su propia existencia y descubrirá lo más preciado que puede tenerse a tan corta edad; el tesoro de la amistad. 
Para mí un hermoso filme, uno de mis favoritos de Rob Reiner, el cual no debe confundirse con una simple película adolescente; ya que es eso y mucho más. La historia nos lleva a los años 50 donde en un pequeño pueblo de Estados Unidos viven cuatro amigos que entran en la segunda edad más importante: la adolescencia. Cada uno tiene su personalidad definida y su historia particular; esta Gordie Lachance (Whill Wheaton), el líder del grupo tranquilo y amistoso pero con el trauma de haber perdido a su hermano mayor (John Cusack ); él piensa incluso que debió morir en vez de su hermano ya que era el favorito de sus padres; está Chris Chambers (River Phoenix) el cual viene de una familia conflictiva, lo que lo hace un experto en resolver problemas y mediar en disputas; aun así, él también vive también su propio trauma personal; Vern Tessio (Jerry O´connell) el gordito del grupo siempre blanco de bromas y todo un lamento ambulante; y Teddy Duchamp (Corey Feldman), el más alocado e incorregible del grupo. Todo ocurre de manera típica para la época y para el pequeño universo donde viven hasta que escuchan que un niño aparentemente fue atropellado por el tren que pasa por las afueras del pueblo y que su cuerpo esta desaparecido. Ellos deciden realizar la heroica e ingenua misión de rescatar el cuerpo de dicho niño como siempre sin medir los peligros y las consecuencias de dicha empresa. En medio de ser casi alcanzados por el mismo tren que mato al niño que buscan, ser atacados por sanguijuelas, morirse de frio en la noche; eso sin contar el enfrentarse al matón adolescente del pueblo, Ace Merryl (Kiefer Sutherland), y pelear entre sí. 
Ellos reflexionarán sobre sus vidas pasadas presentes y futuras… y se darán cuenta que un buen amigo es algo que no cualquiera se da el lujo de tener. Definitivamente la aventura que todos vivimos alguna vez, no con trenes y sanguijuelas pero sí con nuestros verdaderos amigos. 
El filme está basado en la novela The Body de Stephen King, la cual se basa en su propia infancia transcurrida en esa época tan maravillosa de ser joven, de hecho el personaje del escritor quien narra la historia (Richard Dreyfuss) es él mismo. 
Cada uno de los protagonistas hizo posteriormente producciones relevantes en la pantalla pero lamentablemente en la actualidad son poco conocidos: Will Wheaton se incorporó a la serie de televisión Star Trek The Next Generation hasta alcanzar la edad adulta para luego desaparecer casi por completo; River Phoenix se destacó como joven promesa en Hollywood hasta su muerte por sobredosis de drogas siendo aún muy joven; Corey Feldman fue el niño y adolescente favorito del cine hasta llegar a la edad adulta también con poca visibilidad; películas como Los muchachos perdidos, Gremlins, Sin permiso para conducir y The Burbs entre otras lo convirtieron en ídolo juvenil por muchos años; Jerry O´Connell protagonizó la serie juvenil de ciencia ficción Mi identidad secreta, la longeva Sliders y la policiaca estilo CSI, Crossing Jordan. También se destacan los jóvenes para la época John Cusack y Kiefer Sutherland este último tal vez sea el más exitoso en épocas recientes debido a que es el protagonista y productor de la serie 24. En fin una película para toda la familia y todas las amistades.
Autor: 
LUIS STEELHEART 
Licenciado en Administración de Empresas. Ha participado en diferentes actividades de cine-foro principalmente en el Cine Club Charles Chaplin y en la Biblioteca Pública Pio Tamayo, además de realizar colaboraciones en diferentes actividades de cine en los lugares antes mencionados y otras instituciones como la Universidad Simón Rodríguez, el CIECA, la UPEL y el Liceo Lisandro Alvarado. Steelheart es un cinéfilo y coleccionista de artículos relacionados con el cine. 

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No hay museos para las películas


Uno de los primeros críticos y teóricos del cine, Ricciotto Canudo, estableció el concepto de séptimo arte en su obra Manifiesto de las siete artes escrita en 1911. Sin embargo, esa calificación que la mayoría de los amantes del cine defienden es, tal vez, un cuchillo para sus propias gargantas. Un cuchillo que en manos de algunos críticos de cine puede ser muy peligroso. 
Desde la existencia del cine se han producido un sinnúmero de películas en todo el mundo pero comparativamente un número muy reducido son realmente consideradas obras de arte. Octavio Getino, realizador de cine y televisión, expresó: «Convengamos que el cine es, antes que nada, un poderoso medio de comunicación social, aunque por sus características peculiares, puede también convertirse, aunque solo a veces, en medio de expresión artística, según los valores estéticos que aparezcan en algunas de sus realizaciones. En este sentido, la calificación generalizada que se le ha otorgado como “séptimo arte” al cine en general, reviste un tono más presuntuoso y “marketinero” que real». En tal sentido, veo como un error que algunos críticos de cine actúen como críticos de arte porque no todas las películas son obras de arte. 
Pareciera que algunos  ̶ repito: algunos  ̶  de los llamados críticos de cine van a ver una película esperando encontrar el primer plano fallido para relatar la crónica policial de un crimen cuya víctima es el filme. Víctima que tiene dolientes y que solo fue al encuentro amistoso con el público. 
Pienso que el crítico tiene un compromiso con el desarrollo de la cultura cinematográfica y lejos está de cumplir una función educativa si actúa con prejuicio, sesgo y apasionamiento. Se convierte, en ese caso, en lo que catalogaron al mismísimo Truffaut  en su momento, un «sepulturero del cine». 
Cada película se produce dentro de un entorno muy particular que la hace única. Es un esfuerzo colectivo que, con mucho o poco talento y con muchos o pocos recursos, trata de darle forma a una historia en imágenes y sonido. Por lo tanto, un crítico no solo debería ver lo que se proyecta en pantalla sino lo que está detrás de ella. Una buena crítica, creo, debería indagar en el filme y ofrecerle al espectador las directrices para evaluarlo en su justa medida. Debe darle la oportunidad al público de apreciar una película en todo su contexto. A fin de cuentas, el espectador es el único con derecho a decir: me gusta o no me gusta. 
Además, el cine engloba toda la actividad cinematográfica y una película es solo el resultado de esa actividad. Conocer cómo se desarrolla esa actividad permitirá comprender el resultado, porque si no estaríamos hablando de «críticos de películas», de los cuales hay montones en Internet. 
Finalmente, y como dice Carlos Zahumenszky, editor de gizmodo: «El cine es una cuestión de expectativas, y las críticas de cine son la mejor manera de destrozarlas».
Autor:
Guillermo Chávez

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120 años: ¿Y qué celebramos hoy?


Después de 120 años es muy posible que por simple costumbre, tradición o bagaje cultural sepamos que el 28 de enero demos por hecho que se celebra el día del cine nacional en nuestro país, pero siempre vale la pena reflexionar sobre dicho asunto, reiteradamente con cada año que pasa y con la constancia que tendría un buen profesor de primaria, preguntarnos honestamente… ¿Qué es lo que estamos celebrando? 
Especialmente hoy en día es esencial que nos hagamos dicha pregunta cuando estamos ante semejante contexto histórico, social, político y económico (da igual la naturaleza del asunto o como le quieran llamar) especialmente en un país donde para empezar; nunca se ha establecido una llamada «industria cinematográfica». Hacer cine en Venezuela hoy en día podría considerarse un privilegio, si es que no siempre pudo haberse considerado de esa forma. 
Más aun al día de hoy si se toma en cuenta que solamente el año pasado el promedio de espectadores de las producciones venezolanas presentó una caída de 28.000 personas y cada día que pasa son menos las producciones nacionales que reciben financiamiento del Centro Nacional Autónomo de Cinematografía CNAC, teniendo como consecuencia directa mucha menor difusión de estas mismas producciones y por supuesto, mucho menos son viables los presupuestos de cualquier tipo de proyecto de índole cinematográfico, ya sea en cuanto a producción, formación, difusión o incluso investigación. 
Las mismas salas de cine, que muy poco tienen que ver con «la realización» de las películas y que todo su modelo negocio gira entorno a la proyección y a la venta de chucherías, se han visto en dificultades económicas desde el año pasado cuando en ninguna otra parte del mundo podría resultar un escenario siquiera imaginable; cortes eléctricos, aumento constante en las entradas y perdida de ganancias diarias, reiterando que esto solo es el escenario de las entidades con capital económico privado, no querrán saber el drama por el que pasan diariamente salas alternativas donde se ve exclusivamente cine independiente o de autor. 
Nuestro país está en crisis, ergo, nuestras escuelas de cine están en crisis, las productoras de cine están en crisis, las salas de cine están en crisis, los cineastas están en crisis… pero de todas las dificultades que tenemos y de las que seguramente vendrán, quizás la más peligrosa de todas a las que podría enfrentarse cualquier participe del cine nacional hoy en día es estar trabajando y haciendo algo por un público que es incapaz de reconocer su propio cine. 
¿Cuántos directores de toda la historia del cine de nuestro país puede llegar a citar un venezolano promedio? ¿Qué cantidad de películas hechas y producidas en el territorio nacional podrá decir que ha visto en toda su vida? Más interesante todavía seria luego preguntar… ¿Cuántas será capaz de recordar con aprecio?, ¿a cuántos amigos, familiares o desconocidos en la calle nos atreveríamos a hacerle esas preguntas para obtener una respuesta favorable? 
Este desconocimiento podría no significar mucho si habláramos de un territorio con una filmografía de dos películas por cada tres o cuatro años…pero la verdad es que en nuestro pequeño pedazo de tierra en solo tres o cuatro décadas se han hecho decenas de películas anuales, a veces con momentos muy malos donde se estrenan menos de nueve o seis, otros momentos muy buenos con casi treinta y quizás un punto intermedio entre diez o quince de manera constante, en fin, es una filmografía que existe, está ahí claramente, pero ¿realmente la conocemos? 
¿Pueden las nuevas generaciones reconocer nombres del calibre de Román Chalbaud, Clemente de La Cerda, Mauricio Walerstein? (El tercero era mexicano de nacimiento, pero se le quiere igual) ¿Podrán distinguir entre los «clásicos» o algunas de las obras de referencia como La Boda de Thaelman Urguelles, Oriana de Fina Torres, Jericó de Luis Alberto Lamata o Golpes a mi puerta de Alejandro Saderman?, solo por mencionar algunas... 
¿Qué hay de aquellos otros héroes en la historia de nuestro cine? Sin atreverse a decir que están «olvidados», y sin embargo; ¿podrán reconocer y recordar todos con el respeto que se merece a Margot Benacerraf por haber hecho Araya? ¿Le sonará a alguien el nombre de Carlos Rebolledo como antecedente clave para la fundación de la Escuela de Medios Audiovisuales de Mérida?¿Pueden los «guaros» hablar de Amábilis Cordero y reconocerlo como un pionero del cine? ¿Podrán hablar de la vida del director de Los Milagros de La Divina Pastora con la suficiente propiedad y orgullo? ¿Cuántas veces hemos leído o siquiera hemos escuchado algunos de estos nombres? 
¿Qué de un tal Manuel Trujillo Durán que un 28 de enero de 1987 hizo la primera proyección (que se encuentre registrada) en Maracaibo de las primeras películas nacionales llamadas Un célebre especialista sacando muelas en el Gran Hotel Europa y Muchachos bañándose en la laguna de Maracaibo? Coincidencia no es que esta celebración sea pues, un 28 de enero… ¿Podemos de verdad hacer colectivamente honor a esta fecha? 
Quizás exista gente que aún recuerde algunos de esos nombres, sobre todo si se vivió en la llamada «época dorada del cine venezolano» en los ochenta… ¿pero cuánto tiempo ha pasado ya de eso? No basta solo con conocer los clásicos, después de todo, se ha seguido haciendo cine venezolano, ¿estará alguno de esos seguidores del cine nacional de antaño al tanto del reconocimiento que este tiene actualmente? 
En menos de cinco años nuestro cine ha sido galardonado con algunos de los premios más importantes a nivel mundial; Pelo Malo de Mariana Rondón gana la Concha de Oro en San Sebastián en el 2013, Azul y no tan rosa de Miguel Ferrari gana en los Goya como la mejor película iberoamericana en el 2014, más recientemente, Desde Allá de Lorenzo Vigas gana el León de Oro en el Festival de Venecia en el 2015, que cabe destacar es uno de los más antiguos festivales de cine del mundo y que hasta ahora, ninguna película de América Latina había podido llevarse tan prestigiado premio. 
Pero eso no es todo… El Amparo de Rober Calzadilla y La Soledad de Jorge Thielen, cuyas fechas de estreno se encuentran aún por definir dentro del territorio nacional, todavía están acumulando nominaciones en festivales extranjeros. Pero no tenemos que hablar solo de los largometrajes, existen trabajos de estudiantes de cine o incluso recién egresados con un material bastante interesante rodando por ahí nacional e internacionalmente… 
¿Qué hay de aquellos jóvenes cineastas que aún no han realizado óperas primas pero que sus cortos ya han sido reconocidos dentro de plataformas como el Festival de Cannes? ¿Podremos hablar con propiedad de los trabajos de quizás Michael Labarca, María Gracia Saveedra o Héctor Silva Nuñez de aquí a unos años? ¿Se han preocupado los medios de comunicación o el ciudadano promedio por conocerlos a ellos junto a toda una nueva generación de talento emergente que está en todas partes del interior del país y que ha decidido hacer películas aun sin tener todos los recursos a su disposición? 
¿Sabemos acaso el esfuerzo que implica hacer una película?, esto no es un llamado de atención por más que pueda parecerlo; es un recordatorio de que el cine siempre ha sido y será muchas veces un trabajo arduo, constante y difícil, al que se le han venido miles de dificultades en todas sus épocas, ha llevado años y décadas de esfuerzo representar una visión particular de nuestro país, exponer una realidad o quizás un simple reflejo de nosotros mismos. 
Obviamente, no debemos dejarnos engañar jamás por las pasiones o por nuestro propio criterio, jamás decir que algo que nos parece malo es bueno, pero esto no justifica que no podamos informarnos para formar una parte decisiva en el debate, no debemos apartarnos sino al contrario, existe un espacio para reclamar lo que nos gusta y por supuesto, enfocarnos en hacer algo para mejorar, al final todos somos parte de él, todos tenemos una responsabilidad con él cine; todos los cineastas, distribuidores, difusores, investigadores, docentes, estudiantes, ciudadanos, venezolanos en general…nosotros también somos responsables de nuestro cine. Toda acción muy bien sea pequeña o grande puede servir a nuestro cine, ya sea educándose sobre él, ayudando a su restauración, protegiendo con el necesario respeto a lo que estuvo antes de nosotros o muy bien quizás preocuparse por lo que se está haciendo y lo que vendrá en el futuro. Tenemos todos que llegar a un consenso en el que él beneficiado no sea solo un determinado sector del cine, sino que el beneficiado sea el medio en sí. 
De alguna u otra forma todos tenemos que hacer algún tipo de contribución al cine. Por más de que esto suene a un reproche no se puede escapar de la realidad, siempre existirá una necesidad fundamental para que este trabajo continúe funcionando. Independientemente si es una producción privada o del estado, la única forma de que se siga haciendo cine en Venezuela es que este sea visto, existiendo o no una crisis, y forme parte de nuestra identidad cuidarlo correctamente de la forma que sea. Incluso algo tan sencillo como visualizar mínimo tres o cuatro películas nacionales al año… podría ser un buen comienzo. 
El simple hecho de ver una película venezolana el día de su estreno puede considerarse una contribución ciudadana para que siga existiendo un cine nacional, que con el tiempo cuando estas visitas casuales se vayan haciendo más frecuentes; entonces se podrá hablar, se podrá escoger y se podrá debatir con propiedad sobre la existencia o no de un cine de calidad en Venezuela. Pero mientras tanto… sigamos preguntándonos que tanto sabemos de él y lo mucho que estamos haciendo en su beneficio. 
Existe una pequeña frase que dice: «Un país sin cine es como una casa sin espejos» entonces vale la pena especialmente un día como hoy, preguntarse ¿cuántas veces nos hemos atrevido a ver ese espejo? Tenemos 120 años con ese espejo en la sala de la casa, ¿qué tanto hemos hecho entonces por cuidar de él?
Autor:
Luis Daniel De León

Comunicador social y estudiante de cine

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La Mirada de HAL es un espacio de opinión sobre cine. Iribarren Films, como una contribución al desarrollo de la cultura cinematográfica, ofrece este medio para el planteamiento y la discusión de ideas con relación al séptimo arte. Sin embargo, las opiniones emitidas en este espacio son responsabilidad únicamente del autor.

Encuentros cercanos del tercer tipo


Encuentros cercanos del tercer tipo/Close encounters from the third kind. Guion y dirección de Steven Spielberg. Actuaciones de Richard Dreyfuss, Melinda Dillon, François Truffaut, Teri Garr, Bob Balaban y Gary Guffey. Música de John Williams. 1977. 132 min. Ciencia-ficción. 
Una serie de eventos extraordinarios apunta a una clara evidencia de contacto extraterrestre, un hombre común obsesionado (Richard Dreyfuss) y una madre desesperada (Melinda Dillon) darán con la verdad. 
Otra obra magna del genio de la cinematografía. Debo dejar claro que considero a Spielberg mi cineasta favorito, así que, no sé si seré lo suficientemente objetivo. Tal vez, esta sea la película más seria del director de E.T. en cuanto al tema extraterrestre. La película narra o expone hechos ya mencionados en la historia reciente como el encontrar aviones de la segunda guerra en perfecto estado o el hecho que hay millones de fotografías que según las autoridades no prueban que haya contacto extraterrestre. 
La historia se centra en dos personajes un empleado común y corriente que un evidente contacto extraterrestre lo conduce a un lugar en particular detrás de una montaña, poniendo en peligro su vida familiar y su salud mental, y una joven madre la cual busca a su hijo abducido. Finalmente, la verdad está detrás de esa montaña, donde para variar se descubre que hay complicidad extraterrestre-gubernamental. Una de las cosas que más me gusta de la película es que la música termina siendo el lenguaje o puente comunicacional entre las razas humana y extraterrestre. Todo un clásico de la ciencia-ficción. 
Autor: 
LUIS STEELHEART 
Licenciado en Administración de Empresas. Ha participado en diferentes actividades de cine-foro principalmente en el Cine Club Charles Chaplin y en la Biblioteca Pública Pio Tamayo, además de realizar colaboraciones en diferentes actividades de cine en los lugares antes mencionados y otras instituciones como la Universidad Simón Rodríguez, el CIECA, la UPEL y el Liceo Lisandro Alvarado. Steelheart es un cinéfilo y coleccionista de artículos relacionados con el cine. 

El cine de mi colección es escrito por Luis Steelheart. Iribarren Films publica este espacio como una contribución al desarrollo de la cultura cinematográfica, sin embargo, las opiniones emitidas en él son responsabilidad únicamente del autor.