El peor baño de Escocia


Han pasado 30 años desde que el talentoso Danny Boyle lanzó su segundo largometraje, «Trainspotting», probablemente su obra más aclamada. Durante años me he propuesto  analizar cuidadosamente este filme y, cada vez, algo más interesante se revela. Es una obra de arte bien estructurada, con un guion excelente y una fotografía estupenda. Por ello, no he encontrado una escena tan perfectamente realizada; un conjuro de juego entre imagen y sonido, como la magnífica «El peor baño de Escocia».

Un estudiante de cine debe tener presente que el trabajo audiovisual sin diálogo, puramente expresivo a través de la imagen y el sonido, es todo un reto. Esto se logra sin ignorar los diversos aspectos que lo caracterizan y le dan el sentido adecuado. En el caso de Trainspotting y su escena emblemática, esta cumple con los requerimientos mencionados. El aspecto filosófico es, a mi juicio, el más trascendental. La escena, de principio a fin, es un símbolo de la vida de un personaje adicto a la heroína. Es increíble cómo se pueden expresar sentimientos a través de imágenes. «El peor baño de Escocia» es, probablemente, un lugar que muchos podrían asquear y aborrecer, pero en esta escena Boyle pretende mostrar al espectador que no es más que un reflejo de nuestra propia vida, aunque la odiemos por su aspecto externo. ¿Y acaso no es eso lo que siente el protagonista? Cito al gran Hugo Münsterberg: «El cine es una fábrica de emociones», y he aquí la prueba más contundente en este filme: la remoción de las diferentes emociones en el espectador. De eso se trata el cine, bien lo dijo Eisenstein: «debe ser la marea de sentimientos encontrados».

Aunque aún nos queda mucho por descubrir de esta cinta, Boyle nos prepara para su segunda parte dos décadas después. Seguro será un montaje estupendo con muchos acertijos y símbolos recónditos esperando ser descubiertos. Pero aun así sería un pecado olvidar que «El peor baño de Escocia» existe, y que es el mejor del mundo.


Autora: 
LAURA GONZÁLEZ 

Escritora novel de literatura fantástica, ficción y romance. Estudiante de cine, amante de la música diversa e ingeniera civil.


La Mirada de HAL es un espacio de opinión sobre cine. El blog de Iribarren, como una contribución al desarrollo de la cultura cinematográfica, ofrece este medio para el planteamiento y la discusión de ideas con relación al séptimo arte. Sin embargo, las opiniones emitidas en este espacio son responsabilidad únicamente del autor.

El blog de Iribarren: 20 años echándole...


Hace mas de 20 años apareció en Internet nuestro sitio web para sumarse a la tarea de contribuir con el desarrollo de la cultura cinematográfica. Durante todo este tiempo El blog de Iribarren fue evolucionando para llegar a lo que es en la actualidad, un espacio para reflexionar entorno al cine. Como lo expresé en mi trabajo de investigación universitario Un Viaje más allá de las Imágenes en Movimiento, fue un largo camino que implicó conocer normativas legales para publicaciones en Internet, dominar aspectos fundamentales del diseño gráfico, realizar análisis de datos estadísticos relacionados con el comportamiento de los lectores, realizar entrevistas a personalidades del ámbito cinematográfico, generar contenidos sobre aspectos relevantes del cine, establecer un uso efectivo de las redes sociales asociadas al blog, y sobre todo, propiciar la participación de personas para discutir y opinar con relación al cine.
Somos apenas un pequeño ladrillo en la construcción de ese gran edificio de la difusión cinematográfica. Y cuando digo pequeño ladrillo, no es por modestia sino porque es necesario hacer mucho más y se necesitan muchos más. Se nos ha hecho muy difícil, obviamente, la modernidad a impuesto nuevas formas de encontrarse con el cine haciendo que, en especial las nuevas generaciones, sean más atraídas por esa corriente de imágenes en movimiento que inundan los medios digitales. Martin Scorsese al recibir el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2018 en su discurso dijo: «ahora el cine se ha convertido en sólo una corriente dentro de un enorme torrente de imágenes en movimiento: los anuncios, los episodios de una serie de TV, un vídeo de gatos o perros, vídeos didácticos, los reality shows, Lawrence de Arabia, reportajes y así sucesivamente. Todo se ha convertido en lo que llaman ahora “contenido”, una palabra que realmente no me gusta. Y el debate serio sobre el cine, el juicio crítico –particularmente en mi país– se ha cortado de raíz». En ese sentido, y particularmente, puedo apreciar a realizadores y espectadores teniendo en las películas un producto más y una obra menos. Y en el medio estamos los difusores, autonombrados así para diferenciarnos del exhibidor, tratando de ir más allá y crear espacios donde se pueda generar el intercambio de ideas alrededor del cine; un legado del maestro Juan Arcadio Rodríguez
Esos espacios para reflexionar sobre cine que surgieron hace mucho tiempo con los cineclubes tienen que evolucionar hacia nuevas formas de apreciar el cine como arte, por ejemplo, aprovechando los medios que ofrece la tecnología. 
Entender el cine como expresión artística es un proceso de aprendizaje y nosotros como difusores debemos ser facilitadores de ese aprendizaje. Historia, teoría y análisis son, desde mi perspectiva, los aspectos sobre cine fundamentales a trasmitir a todo el que quiera encontrarse con esta expresión artística. Por tal motivo, es que existe este sitio web y por eso es que seguimos echándole… 
Finalmente, es propicia la ocasión para reconocer que son muchos los buenos amigos que han contribuido con sus escritos y entrevistas a construir este espacio cultural que todos reconocen como El blog de Iribarren. Muchas gracias a todos.

Autor: 
Guillermo Chávez

Fuera de foco es escrito por Guillermo Chávez. El blog de Iribarren publica este espacio como una contribución al desarrollo de la cultura cinematográfica, sin embargo, las opiniones emitidas en él son responsabilidad únicamente del autor.

Moonwalker


 

Moonwalker. Productora: Ultimate Productions; distribuidora: Warner Bros.; directores: Jerry Kramer, Will Winton, Jim Blashfield, Colin Chilvers; productores: Frank DiLeo, Michael Jackson, Dennis Jones, Jerry Kramer, Will Winton; guion: Michael Jackson, David Newman; música: Michael Jackson, Bruce Broughton; intérpretes: Michael Jackson, Sean Lennon, Joe Pecsi y otros. País: Estados Unidos. Año: 1988. Género: musical. Duración: 92 min.

Moonwalker es el resultado de la imaginación sin límites de Michael Jackson, una película que está conformada por una colección de segmentos llenos de efectos especiales, acción y mucha música. Soy tan fan de Michael Jackson como cualquiera que tenga sus discos pero este filme es realmente atrapante, el contenido visual y auditivo que nos muestra la película es alto y no se trata solo de un sueño dentro de la cabeza de Michael sino el trabajo de varias manos, con segmentos que se pueden separar pero esta vez se ensamblan para mostrarnos la vida de un artista que marcó una época y tras varios años de su muerte sigue dando de qué hablar. 

La película también es un reflejo del ego de un artista que la suerte lo hizo ser diferente, con una infancia perdida y recuperada, problemas de salud, dinero y amor que no le quitaron mérito a Michael para ser un ícono de la música y más.

 
La película como explicamos tiene varios segmentos o cortos dirigidos por diferentes cineastas pero todos basados en una historia concebida por Michael. En esta obra, Michael funge como productor, coreógrafo, músico y por supuesto protagonista, sin embargo, el trabajo de dirigir que es complejo, Michael lo deja en manos de cineastas profesionales; cosa que no hizo Prince en su poco exitosa Graffiti Bridge donde escribe y dirige un filme sin tener experiencia como cineasta. 

Michael mezcla en Moonwalker una antología de diversos videos, algunos ya vistos y otros realizados para la película que luego obviamente se convirtieron en videoclips, entre ellos, segmentos de sus presentaciones con sus hermanos hasta Thriller y Billy Jean (se recuerda que para el momento del filme Michael había estrenado su tercer álbum ya como cantante solista definitivo y realizó algunas grabaciones, entre ellas, la canción que forma parte del soundtrack de la película Ben). 

Otra parte de Moonwalker es un corto llamado Smooth Criminal, una fantasía de acción plagada de efectos especiales donde Michael interpreta obviamente a un cantante que está pasando un día libre con sus pequeños amigos (incluido Sean Lennon hijo del mítico John Lennon) que accidentalmente terminan descubriendo la guarida de Mr Big quien al descubrirlos manda a sus tropas de asalto a atacar a Michael. Nuestro protagonista inexplicablemente se salva del atentado después que al menos una docena de soldados armados con ametralladoras especiales (parecidas a las que se vieron en Aliens, el regreso) dejan como colador una calle completa. Finalmente, Michael escapa y luego lo que parece una estrella fugaz hace que Michael se trasforme en un carro espacial y bueno… la aventura incluye un viaje en el tiempo donde Michael aparece en una especie de taberna de los años 30 donde cantará el tema que le da nombre al segmento. 

El despliegue de efectos especiales y música es impresionante y todavía no envejece, además, las coreografías son espectaculares. Hay un segmento a manera de videoclip llamado Speed Demon, que hace un poco de referencia al acoso que sufre Michael por los fans. Otro segmento es Leave Me Alone donde Michael va por una especie de caverna montado en un proyectil sin alas mientras que se van mostrando publicaciones sobre su vida personal como el hecho de que duerme en una cámara hiperbárica, que compró los huesos del hombre elefante, que tiene un altar donde venera a Elizabeth Taylor (aquí se puede ver a la actriz en segmentos de sus películas más famosas), pero, el más conmovedor segmento es precisamente el principio de la película con el tema Man in the Mirror donde habla de la paz mundial. También vemos segmentos donde aparece la Madre Teresa, Nelson Mandela, John Lennon y claro, siempre intercalados con escenas de sus conciertos y fans cayendo desmayadas. 

El filme no tiene pies ni cabeza, es un derroche de efectos especiales, un autorregalo que se da Michael Jackson a su inflado ego, sin embargo, para mí cumple con divertirme una y otra vez; por si no se recuerda bien, una de las misiones del cine. 

No sé si atreverme a indicar las similitudes o alusiones de este filme a lo hecho por el legendario grupo musical The Beatles, algunas muy obvias, otras que hay que ver mejor; lógico que después de los cuatro de Liverpool, Michael Jackson es otro fenómeno mediático muy similar. Sin embargo, voy a mencionar que entre las imágenes presentadas está la de John Lennon, miembro clave de los Beatles, y muy relacionado con el movimiento por la paz mundial. Por otro lado, el segmento Speed Demon nos recuerda a la película Hard Days Night la cual habla precisamente del acoso de los fans que se hace imposible de evitar. También está el hecho de que Sean Lennon protagoniza Smooth Criminal como uno de los amigos de Michael y para rematar Michael termina cantando Come Together, tema clásico de los Beatles perteneciente a su último álbum grabado Abbey Road (aunque se lanzó de penúltimo antes de Let it be, que es más bien un soundtrack de la película del mismo nombre). Como todos sabemos Michael Jackson compró el catálogo musical de los Beatles pero curiosamente solo tomó Come Together para su uso musical personal, después tuvo que revender el catálogo por problemas financieros. 

El último segmento donde van apareciendo los créditos finales (donde por supuesto el nombre de Michael aparece no menos de diez veces) vemos un grupo de hombres afroamericanos cantando lo que parece un blues de antaño, Michael recuerda así sus raíces negras dándole el final a su filme o como muchos llamaron un videoclip de larga duración.

Autor: 
LUIS STEELHEART 

Licenciado en Administración de Empresas. Ha participado en diferentes actividades de cine-foro principalmente en el Cine Club Charles Chaplin y en la Biblioteca Pública Pio Tamayo, además de realizar colaboraciones en diferentes actividades de cine en los lugares antes mencionados y otras instituciones como la Universidad Simón Rodríguez, el CIECA, la UPEL y el Liceo Lisandro Alvarado. Steelheart es un cinéfilo y coleccionista de artículos relacionados con el cine. 

Fuente/Autor:
Cine Fantasía
https://youtu.be/WkM0nfEAnvc

El cine de mi colección es escrito por Luis Steelheart. El blog de Iribarren publica este espacio como una contribución al desarrollo de la cultura cinematográfica, sin embargo, las opiniones emitidas en él son responsabilidad únicamente del autor.



No hay museos para las películas


Uno de los primeros críticos y teóricos del cine, Ricciotto Canudo, estableció el concepto de séptimo arte en su obra Manifiesto de las siete artes escrita en 1911. Sin embargo, esa calificación que la mayoría de los amantes del cine defienden es, tal vez, un cuchillo para sus propias gargantas. Un cuchillo que en manos de algunos críticos de cine puede ser muy peligroso. 
Desde la existencia del cine se han producido un sinnúmero de películas en todo el mundo pero comparativamente un número muy reducido son realmente consideradas obras de arte. Octavio Getino, realizador de cine y televisión, expresó: «Convengamos que el cine es, antes que nada, un poderoso medio de comunicación social, aunque por sus características peculiares, puede también convertirse, aunque solo a veces, en medio de expresión artística, según los valores estéticos que aparezcan en algunas de sus realizaciones. En este sentido, la calificación generalizada que se le ha otorgado como “séptimo arte” al cine en general, reviste un tono más presuntuoso y “marketinero” que real». En tal sentido, veo como un error que algunos críticos de cine actúen como críticos de arte porque no todas las películas son obras de arte. 
Pareciera que algunos  ̶ repito: algunos  ̶  de los llamados críticos de cine van a ver una película esperando encontrar el primer plano fallido para relatar la crónica policial de un crimen cuya víctima es el filme. Víctima que tiene dolientes y que solo fue al encuentro amistoso con el público. 
Pienso que el crítico tiene un compromiso con el desarrollo de la cultura cinematográfica y lejos está de cumplir una función educativa si actúa con prejuicio, sesgo y apasionamiento. Se convierte, en ese caso, en lo que catalogaron al mismísimo Truffaut  en su momento, un «sepulturero del cine». 
Cada película se produce dentro de un entorno muy particular que la hace única. Es un esfuerzo colectivo que, con mucho o poco talento y con muchos o pocos recursos, trata de darle forma a una historia en imágenes y sonido. Por lo tanto, un crítico no solo debería ver lo que se proyecta en pantalla sino lo que está detrás de ella. Una buena crítica, creo, debería indagar en el filme y ofrecerle al espectador las directrices para evaluarlo en su justa medida. Debe darle la oportunidad al público de apreciar una película en todo su contexto. A fin de cuentas, el espectador es el único con derecho a decir: me gusta o no me gusta. 
Además, el cine engloba toda la actividad cinematográfica y una película es solo el resultado de esa actividad. Conocer cómo se desarrolla esa actividad permitirá comprender el resultado, porque si no estaríamos hablando de «críticos de películas», de los cuales hay montones en Internet. 
Finalmente, y como dice Carlos Zahumenszky, editor de gizmodo: «El cine es una cuestión de expectativas, y las críticas de cine son la mejor manera de destrozarlas».
Autor:
Guillermo Chávez

Fuera de foco es escrito por Guillermo Chávez. Iribarren Films publica este espacio como una contribución al desarrollo de la cultura cinematográfica, sin embargo, las opiniones emitidas en él son responsabilidad únicamente del autor.