Traen los cables internacionales la infausta noticia de la desaparición física de Ingmar Bergman, en su Suecia natal. Bergman era considerado el autor de películas más importante de la segunda mitad del siglo XX. El realizador de “Fresas Salvajes”, “El Séptimo Sello”, “El Silencio”, “Gritos y Susurros” y “Fanny y Alexander”. Fue el creador de más de 40 películas; la mayoría de ellas en blanco y negro.
Hijo de un ministro luterano –el joven Ingmar– pronto se revela contra el ambiente opresivo y estricto de su hogar. En 1955 filma “Sonrisas de una noche de verano” película que gana el reconocimiento publico. Pero es con “El séptimo sello” (1957) cuando aparece como un gran maestro.
Las películas de Bergman son una amalgama de conflictos existenciales, donde se puede observar la fragilidad de la fe, la existencia, la muerte, la soledad, los conflictos de parejas, lo endeble de la felicidad y el escepticismo sobre la vida.
Bergman fue guionista o coguionista de sus películas. Con la yunta formada por los directores de fotografía: Sven Nykvist y Gunnar Fischer, -con quienes trabajo en diferentes épocas-, logró crear atmósferas narrativas que le ganaron premios y reconocimientos por su estética visual.
No fue Bergman un autor fácil. En algún momento llego a decir: “mis películas me deprimen”
Hoy, este estudioso de la naturaleza humana, a rendido su cuerpo mortal; para entrar a la inmortalidad.
Autor:
Pablo Arapé
Comunicador Social, docente universitario e investigador en el área de cine.
La Mirada de HAL es un espacio de opinión sobre cine. Iribarren Films, como una contribución al desarrollo de la cultura cinematográfica, ofrece este medio para el planteamiento y la discusión de ideas con relación al séptimo arte. Sin embargo, las opiniones emitidas en este espacio son responsabilidad únicamente del autor.
