DANCER IN THE DARK



«Mientras Karl descendía, alzaron al lado de la escalera, sobre el tablero indicador, esta leyenda: negro, trabajador técnico». 
Franz Kafka

Yo vi una descripción de unos Estados Unidos de América pavorosos, que pueden ser el desarrollo cinematográfico de un capítulo final para la novela inconclusa de Franz Kafka, América.
Considero un indicio de ello, la trama que opone una sociedad pervertida por sus relaciones y sistemas de producción, que conducen a, y desencadenan la crisis de valores de sus miembros, guardianes y preceptores, al sumergirlos en una fruición y ficción consumistas encarnadas en un policía falseador de la realidad y suicida verdugo de una obrera checa (checoeslovaca) cuya obsesión, secreto, obcecación (Darkness) es darle salud a su hijo sin padre.
La manipulación y forjamiento de la realidad que realiza el representante de la ley, conduce a la obrera al cadalso, y en esa ruta, en la galería; en el pabellón de los condenados a muerte, aparece fugaz, entre música y ritmo el único negro del film, como una imagen especular, como revelación de un aspecto de esta checa –comunista-, desposeída, obrera, «trabajadora técnica» igual que Karl (negro de la novela de Kafka), frustrado en su búsqueda del paraíso en América.
La película contrapuntea (alterna) dos formas narrativas; una argumental dramática, con una cámara que respira con intención objetiva de mostrar la historia secreta de una madre trabajadora, educadora y protectora de su único hijo y su relación con un policía prevaricador y otra, musical, apacible, plena de ritmo y armonía, que nos transmite las fantasías y mundo interior de una mujer que canta y baila porque se ama y ama.
Autor:
Pedro Laya

Actor, Operador Jefe Cinematográfico y Docente

La Mirada de HAL es un espacio de opinión sobre cine. Iribarren Films, como una contribución al desarrollo de la cultura cinematográfica, ofrece este medio para el planteamiento y la discusión de ideas con relación al séptimo arte. Sin embargo, las opiniones emitidas en este espacio son responsabilidad únicamente del autor.

INGMAR BERGMAN


Traen los cables internacionales la infausta noticia de la desaparición física de Ingmar Bergman, en su Suecia natal. Bergman era considerado el autor de películas más importante de la segunda mitad del siglo XX. El realizador de “Fresas Salvajes”, “El Séptimo Sello”, “El Silencio”, “Gritos y Susurros” y “Fanny y Alexander”. Fue el creador de más de 40 películas; la mayoría de ellas en blanco y negro.

Hijo de un ministro luterano –el joven Ingmar– pronto se revela contra el ambiente opresivo y estricto de su hogar. En 1955 filma “Sonrisas de una noche de verano” película que gana el reconocimiento publico. Pero es con “El séptimo sello” (1957) cuando aparece como un gran maestro.

Las películas de Bergman son una amalgama de conflictos existenciales, donde se puede observar la fragilidad de la fe, la existencia, la muerte, la soledad, los conflictos de parejas, lo endeble de la felicidad y el escepticismo sobre la vida.

Bergman fue guionista o coguionista de sus películas. Con la yunta formada por los directores de fotografía: Sven Nykvist y Gunnar Fischer, -con quienes trabajo en diferentes épocas-, logró crear atmósferas narrativas que le ganaron premios y reconocimientos por su estética visual.

No fue Bergman un autor fácil. En algún momento llego a decir: “mis películas me deprimen”
Hoy, este estudioso de la naturaleza humana, a rendido su cuerpo mortal; para entrar a la inmortalidad.
Autor:
Pablo Arapé

Comunicador Social, docente universitario e investigador en el área de cine.  

La Mirada de HAL es un espacio de opinión sobre cine. Iribarren Films, como una contribución al desarrollo de la cultura cinematográfica, ofrece este medio para el planteamiento y la discusión de ideas con relación al séptimo arte. Sin embargo, las opiniones emitidas en este espacio son responsabilidad únicamente del autor.

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?


Con este título se dio a conocer el libro de Philip Kindred Dick que más tarde se adaptaría libremente para la realización del filme: “Blade Runner” o “Cazador Implacable” como se le conoció en Venezuela.

A 25 años de su primera exhibición, la película, ha superado la prueba del tiempo. Precursora de la tendencia que seria conocido como Cyberpunk - un subgénero de la ciencia ficción - se estrena en 1982 “Blade Runner”.

La película fue recibida con frialdad en los Estados Unidos por la crítica especializada. Esto se reflejó en su pobre taquilla. Pero fuera del territorio norteamericano conoció el triunfo, convirtiéndose rápidamente, en objeto de culto.

Por ser una película oscura y deprimente, sufrió varias modificaciones para adaptarla a la televisión y por parte de sus productores para incluir el “final feliz” que, según ellos, la película necesitaba. Es por todos conocida la oposición de Ridley Scott su director, y de Harrison Ford su protagonista, a incluir una voz en off en la cinta para evitar la supuesta incomprensión de la trama por parte del público; según la opinión de los estudios. Existen seis versiones de la película aunque otros arguyen que en realidad son ocho.

Entre varias de las modificaciones en las distintas versiones está la omisión del unicornio en el sueño de Rick Deckard (Harrison Ford). Igualmente eliminaron la escena donde Deckard consigue el unicornio de papel a la entrada de su departamento. Así mismo, prescindieron del gran ojo que aparece al principio del filme e incluso la música de Vangelis fue descartada. La versión para la televisión eliminó el lenguaje considerado ofensivo y se editó la culminación de la película, para llevarlo a un “final feliz”. Todo esto sólo ha acrecentado el furor de los cinéfilos por la película

“Blade Runner” es una historia donde encontramos elementos del cine negro; mezclados con adelantos de la ingeniería genética y de la robótica. En la película se muestra la destrucción del medio ambiente. La hegemonía del elemento asiático en una California fría y oscura –sometida a una incesante lluvia ácida – del año 2019; donde el elemento anglosajón ha huido a otros mundos. Lo nuevo y decadente se da la mano en esta película donde no existen héroes o súper hombres. Sólo es un mundo sórdido de personas comunes y corrientes buscando sobrevivir, a los poderes omnipresentes que los tutelan: grandes compañías, el imperio de la tecnología y las fuerzas represivas. A este mundo llegan los replicantes - nombre originario de los hombres y mujeres que recorrían los caminos de la Europa medieval haciendo penitencia por la peste “negra” que diezmaba a la población, como castigo de dios por sus pecados- en busca de sus recuerdos y de la vida que les fue negada por sus creadores.

La película nos representa un mundo que no será real en el 2019; pero más allá… quizás.

Autor:
Pablo Arapé

Comunicador Social, docente universitario e investigador en el área de cine.  

La Mirada de HAL es un espacio de opinión sobre cine. Iribarren Films, como una contribución al desarrollo de la cultura cinematográfica, ofrece este medio para el planteamiento y la discusión de ideas con relación al séptimo arte. Sin embargo, las opiniones emitidas en este espacio son responsabilidad únicamente del autor.

WILFREDO AGUILAR: «el cine... es un lenguaje y yo me expreso por medio de él»


El cine y sus protagonistas (2007)

Conversamos con Wilfredo Aguilar quien es Técnico Superior en Publicidad; con especialización en Audiovisual, egresado del Instituto Universitario de Nuevas Profesiones de Caracas y Comunicador Social de la Universidad Fermín Toro.
¿Algún otro estudio, en el área audiovisual?

Si: guión cinematográfico y dirección cinematográfica en la Escuela de Cine de Caracas. Estudié guión para televisión en la Escuela de Cine, Arte y Televisión y en el Ateneo de Caracas, éste último dictado por Ibrahim Guerra.
¿En qué te desempeñas actualmente?
Soy el responsable del Departamento Audiovisual en el Instituto Universitario Tecnológico Antonio José de Sucre. En este departamento tengo 10 años y el mismo es el encargado de registrar toda la actividad audiovisual: charlas, conferencias, exposiciones - de cualquiera de las carreras - y también realizamos documentales sobre las ideas que puedan tener los alumnos en cuanto a sus estudios o en el género de la ficción según sus preferencias
Teniendo en cuenta la inexperiencia de los alumnos, ¿Reformulas lo que ellos te traen? ¿Cambias escenas, tomas, encuadres? ¿Tienes ingerencias en sus decisiones en lo que respecta a la realización del audiovisual? No, definitivamente. El trabajo es de ellos. Nosotros podemos asesorarlos, si lo piden. Podemos aconsejarlos en ciertas y determinadas etapas de la filmación. Pero jamás, torcer su voluntad. En todo caso, es su profesor quien puede calificará esos trabajos.
¿Qué nos puedes decir en cuanto a tu propia producción?
Antes, déjame decirte que en Caracas trabaje en una película de Manela Roncayolo llamada “Pacto de sangre” como asistente del asistente, del asistente, del asistente 2. Después trabaje en “Aventurera” de Pablo de la Barra; como asistente de arte. Luego con la productora de Cesar Bolívar en un ciclo de Rómulo Gallegos. Allí me desempeñe como director de arte y utilero. Además, me permitieron escribir uno de los cuentos, y hasta me toco actuar.
En cuanto a lo propio tengo cortos y largos. Tengo dos largos, no realizados, llamados: “Un extraño amigo” y el otro “Se vende un país”. Los dos están totalmente completos. Tengo otros que están a medio camino, o en sinopsis. Tengo un serial de televisión, con varios capítulos escritos. En estos momentos estoy escribiendo, para una productora de Caracas, los guiones para un programa de televisión en formato de animación. También un largo basado en un cuento de Rómulo Gallegos, llamado “El piano”, bastante adelantado. En relación con los cortometrajes tengo un corto llamado “El besados” que es una ficción, “Las tres vidas de Waldemar”, una adaptación de un cuento Venezolano, y “Sombras” que podríamos catalogarlo de locura, porque es mi visión de la sociedad. Luego sigue “Jugando a la guerra, soñando a la paz” drama en animación. Hay una persona que lo quiere realizar y esta trabajando en el - poco a poco - porque es una animación pero no en computadora. Y finalmente, “Lena” que es un drama de 10 minutos de duración.


¿Que te lleva a realizar esos trabajos? ¿Algún beneficio económico?
Literalmente, hambre. Es como tener hambre. Hambre de realizar, de plasmar mis ideas en un audiovisual. Hambre de comunicarme. Porque el cine y todo lo que gire en torno a éste es una forma de decir; de transmitir. Resumiendo: es un lenguaje y yo me expreso por medio de él. Todos tenemos algo que decir. Yo lo digo por medio del corto, del documental y, eventualmente, del largo.
Desde arrastra cables hasta director. ¿Cuál sería tu rol favorito?
Comencé arrastrando cables. Pero el guionismo es mi pasión. Aunque la dirección también me atrapó.
¿Qué tipo de director eres: tiránico, paciente, impredecible?
Trabajo sin ofender a nadie. Escucho consejos. Si me parece pertinente; los acepto. También estimulo la improvisación actoral. No trabajo con guiones de hierro. Sólo temo algo, el no poder plasmar en imágenes lo que imaginé.
¿Cómo es tu proceso creativo? ¿Cómo te viene la idea? ¿Alguna rutina en especial?
Pues no sabría decirte. Acaso una palabra en una conversación. Una imagen captada en la calle o incluso; en la televisión. Un recuerdo, quizá. La idea llega y la trabajo sólo. Es un proceso muy íntimo de conversar, discutir, llorar, reír, dialogar conmigo mismo. Me llegan muchas ideas pero sólo abordo las que se tornan reiterativas en el tiempo. La creación es como exorcizar la mente de algo que pugna por salir. Mis personajes no son copias de mí mismo pero indudablemente que algo de mí tienen; o de mis amigos o conocidos y de los discípulos y colegas.
¿Cuándo escribes eres el guionista? ¿No interfiere, tu “yo” de director, en el proceso?
No. Lo que escribo – necesariamente – no es para que yo lo realice. Talvez estoy narrando y será otro quien lo lleve a cabo. Entonces; no puede haber interferencias.
¿Satisfacciones?
Varias. Una cantidad significativa de muchachas y muchachos decidieron enfilar sus rumbos educativos por la rama audiovisual. Cuando ellos mismos no tenían claro su futuro, al llegar acá. Varios de ellos son egresados de la escuela de cine de Mérida, otros han hecho carrera con productoras en Caracas. Con frecuencia me llaman o visitan para contarme sus logros, y eso – obviamente – me llena de orgullo. En lo personal, la satisfacción de que puedo contar algo. Que puedo manejar ese hermoso lenguaje audiovisual. El poder escribir; el tener ideas variadas. Manejar el proceso de la creación. Conocer sus códigos. Tener una visión del mundo mucho más amplia así sea a través de un cuento loco que la gente poco entienda. La reacción de la gente cuando mira mis trabajos. Cuando me dicen ¡¿Qué es eso?! O cuando dicen ¡te quedo muy bien! O si ven una escena graciosa – el público – se ría justo donde debe y no antes o después.
¿Qué esperas del público?
Aspiro a que vean mis trabajos y que opinen sobre ellos.
¿Y si las criticas son negativas?
Seria una opinión. Talvez no me agradaría pero seria una respuesta a mi trabajo. Recuerda que se crea para comunicar y para que esta comunicación sea percibida con agrado. Gustar o no es parte del reto.
Entrevista:
Pablo Arapé

Fotos cortesía de
Wilfredo Aguilar