Jesús Díaz: «soy guionista, soy emprendedor»


El cine y sus protagonistas (2008)

Sabemos que te llamas Jesús Díaz. Para más señas, guionista de «Jacinto Lara». Pero, ¿Quién eres? ¿Quién dice que eres guionista? 
Soy Jesús Díaz. ¿Quién soy? Uno de tantos soñadores que un día se dio cuenta que lo que le gustaba en realidad era hacer cine, pero desde ese día hasta hoy ya he madurado ese concepto y a pesar que no he tenido la oportunidad de estudiar cine formalmente, he luchado por prepararme; leo mucho al respecto y asisto a los cursos que tengo posibilidad. Me gusta tanto el área de guión que ya he dictado cuatro talleres de nivel introductorio para personas que sienten la misma necesidad de contar historias que yo sentí hace 5 años. Pero además de eso, soy un emprendedor, este año participaré por tercera vez consecutiva con un proyecto de negocio relacionado con la producción audiovisual en el Concurso IDEAS 2008 y para ésto cuento con el apoyo del Club de Emprendedores de la UCLA.
¿Quién dice que soy guionista? Principalmente yo, porque estoy convencido que es lo que quiero hacer. He escrito varios guiones: un largometraje, un mediometraje, dos cortometrajes, dos monólogos y recientemente el unitario sobre el General Jacinto Lara. Para los que necesitan verlo por escrito, ya estoy inscrito como guionista en el Registro de Cinematografía Nacional bajo el No. 2183
“Un ideal para vivir” ¿Cómo elaboraste ese guión? ¿Qué pautas seguiste? ¿Cuál es tu técnica?
A pesar de haber escrito varios guiones, éste fue el primero que escribía sobre un personaje de la vida real y de una importancia histórica tremenda. No quise redactarlo a manera de documental ya que considero que nuestra historia no tiene nada que envidiarle a la de otros países que realizan enormes superproducciones; además, se requería una producción dramática que les brindara la oportunidad a los alumnos del curso de actuación, de tener su primera experiencia delante de las cámaras. Al investigar sobre el General Jacinto Lara, tuve la oportunidad de entrevistarme con el poeta Ramón Queralez y el Dr. Cañizales Verde quienes me aportaron valiosísimos datos sobre su vida; pero la mayoría de esa información se remontaba a su faceta como militar al lado de nuestros grandes próceres. Personalmente, sentí curiosidad por saber de sus primeros años e investigue hasta que encontré una anécdota de su vida como comerciante que me pareció muy interesante para explotar desde el punto de vista dramático, como fue su enfrentamiento con el terrible bandido conocido como Guardajumo.

¿Tuviste que hacerle correcciones a la historia original o la aceptaron tal como la presentaste?
Afortunadamente, Alfredo Leal me dio luz verde para la realización del guión y cuando le presenté el primer borrador, la historia le gusto desde el principio; claro que hubo algunas correcciones pero no eran de fondo. Luego, él realizó una adaptación para televisión donde respetó en más del 90% el guión original y los pequeños cambios que introdujo fueron para mejorar la historia; posterior a esa etapa nos reunimos con nuestro Director de Arte y Costumbrista, Prof. Ricardo Valecillos, quien nos hizo observaciones acerca del uso de ciertas expresiones que no eran acordes con la época.
¿Cómo fue trabajar con el director Alfredo Leal?
Es el primer director con el cual trabajo, siempre estaba dándome consejos de como lograr que las cosas sucedieran, y estos consejos los valoro mucho porque son cosas que no se aprenden en los libros. En ocasiones su formalidad para las cosas me desesperaba, pero gracias a ese esmero fue que logramos terminar el rodaje con pocos recursos. Admiro la capacidad que tiene para organizar las cosas y dirigir a más de 70 actores en escena, sin duda alguna fue una gran experiencia para mí; ya que no hay mejor manera de aprender que con la práctica.
Lo malo y lo bueno, como guionista, de esta experiencia.
Lo malo, ver como la falta de recursos obliga a que las cosas no se realicen como se plasmó en el guión y peor aún, como se planificó durante la preproducción.
Lo bueno, tener mi primer guión producido y haber conocido y compartido con tantas personas que contribuyeron a construir lo que no eran más que palabras escritas en un papel.


¿Qué le recomendarías a alguien que quiera incursionar en la escritura de guiones?
Si tiene la posibilidad de estudiar de manera formal que no desperdicie la oportunidad; y si no la tiene, que aprenda todas las reglas de los grandes gurús para que después puedan romperlas, innovar y presentar historias originales.
En Estados Unidos, los guionistas estuvieron en huelga. Exigían más control sobre su obra e incluso; que se les tomaran en cuenta a la hora de escoger el reparto. ¿No te parece -todo ésto- un exabrupto?
La principal razón de la huelga de guionistas fue por motivos económicos, a mí parecer, justas reclamaciones en cuanto a la forma desigual como se reparten las ganancias que genera una producción audiovisual. El trabajo de un guionista es apasionante, nos involucramos mucho con las historias puesto que somos quienes las creamos, antes que el primer espectador la vea en la gran o en la pequeña pantalla, ya ha sido proyectada en nuestra mente una y otra vez, incluso antes que el director realice su propuesta estética. Pero todo guionista debe darse su puesto, hacer cine es un trabajo de equipo, cada uno de los profesionales que participan en una producción tienen una responsabilidad que cumplir y aunque no es responsabilidad de un guionista elegir a los actores que interpretarán a sus personajes, en ocasiones se escribe para un actor o actriz en específico; si el mundo fuera perfecto se tomaría en cuenta la opinión de los guionistas en éstos y otros casos; pero lamentablemente no lo es. Si quieres tener control sobre tu guión, debes ser también el productor y conseguir los recursos económicos para realizar tu guión; de lo contrario se está a merced de quien consigue el dinero.
Entrevista:
Pablo Arapé
Fotos:

Guillermo Chávez

ZELIG


INTRODUCCIÓN
Debo admitir, antes de comenzar, que no soy ningún experto en cine; de hecho tengo en mi haber pocos cursos relacionados con el tema. Me considero más bien un consumidor de cine, el cual, ha aprovechado este consumo y ha aprendido un tanto del mundo cinematográfico; por lo tanto, no verán en mis escritos, comentarios demasiado elaborados y mucho menos con detalles técnicos profundos; sin embargo, haré lo posible por detallar y llegar a profundidad cuando ésto me sea posible, ya que la densidad del comentario dependerá del filme. En los escritos que presentaré, trataré de hacerlos amenos, agradables y fáciles de digerir, aunque ésto también dependerá del lector.
Zelig. United Artists/Metro-Goldwin-Mayer. Escrita y Dirigida por Woody Allen, protagonizada por Woody Allen y Mía Farrow. 1983. Documental.
Ésta es la historia de Leonard Zelig, el llamado «Hombre Camaleón», el cual fue llamado así por su habilidad de transformarse física y psíquicamente en la persona con la que estuviese interactuando, un asombroso caso que deslumbró a la psiquiatría y a la medicina en general.
Debo admitir que ésta es mi película favorita de Woody Allen, pero aun así debo empezar por apuntar que la sinopsis antes descrita es totalmente falsa, Zelig no es más que una disparatada comedia del amante más traumatizado de New York; la cual, esta disfrazada de documental. Woody parodia este género presentando una historia sobre un hombre que puede convertirse hasta en un chino si está parado frente a uno, utilizando los recursos habituales del documental, tales como la entrevista a personajes que estuvieron involucrados en la historia, escenas filmadas «supuestamente reales» intercaladas con escenas verdaderas, haciéndonos creer la absurda historia. Claro que, descubrimos la verdad de todo este engaño, cuando empezamos a reírnos con las hilarantes escenas, entre ellas, la de nuestro heroico personaje cruzando el Océano Atlántico en un avión puesto en reversa.
La inseparable compañera de Allen para esa época, Mía Farrow, interpreta a la reservada psiquiatra que estudia el caso de Zelig y que al final termina enamorándose de él, llevando esta historia hasta un desenlace romántico.
La cinematografía de Allen me gusta por ser variada y abundante, variada porque va desde el drama más traumático y psicoanalítico hasta la comedia más disparatada; abundante ya que Woody nos presenta una película por año, a veces dos por año, así que hay mucho de donde escoger y coleccionar. A veces, lo único malo es no poder seguirle el paso, siempre que veo un filme de Allen creyendo ser el último, me encuentro con la sorpresa de tener como tres más adelante del que estoy viendo. Hace poco pude ver Matchpoint y después de esta película hay otros filmes; pero ponerse al día con este realizador puede resultar una experiencia muy divertida y gratificante.
Autor:
Luis Steelheart

Licenciado en Administración de Empresas. Ha participado en diferentes actividades de cine-foro principalmente en el Cine Club Charles Chaplin y en la Biblioteca Pública Pio Tamayo, además de realizar colaboraciones en diferentes actividades de cine en los lugares antes mencionados y otras instituciones como la Universidad Simón Rodríguez, el CIECA, la UPEL y el Liceo Lisandro Alvarado. Steelheart es un cinéfilo y coleccionista de artículos relacionados con el cine.

«El cine de mi colección» es escrito por Luis Steelheart. Iribarren Films publica este espacio como una contribución al desarrollo de la cultura cinematográfica. Sin embargo, las opiniones emitidas en este espacio son responsabilidad únicamente del autor.


PEDRO MARTÍNEZ LAYA: «La imagen tiene un latido que, a la larga, determina el ritmo»


El cine y sus protagonistas (2008)


Pedro Laya, conocido así en el medio, ha trabajado como productor, actor, director de fotografía, montador, camarógrafo y fotógrafo con la mayoría de los directores de cine venezolanos desde 1966. En 2007, visitó Barquisimeto invitado por el Cine Club Charles Chaplin, donde impartió una serie de conferencias y mostró parte de su trabajo cinematográfico. En esa ocasión, Laya intercambió impresiones con El Blog de Iribarren, las cuales resumimos a continuación. 
Desde 1966 hasta hoy, es una larga trayectoria en el cine. ¿Cómo comenzó todo? 
Bueno, lo que yo quería ser era ingeniero petrolero o químico, pues entendí en el bachillerato que este país es petrolero.
¿Jamás pasó por tu mente la actividad cinematográfica como medio de vida?
Jamás. En todo caso, tal vez actuar, pero no profesionalmente. 
¿Cómo llegaste a esta profesión? 
Necesitaba trabajar para mantener mis estudios y me ofrecieron un empleo de ayudante de operador de revelado en Ávila Films, en Caracas, en 1966. 
Comenzaste como operador de revelado. ¿Y como director de fotografía? 
Trabajando un negativo de un director de fotografía llamado Abigail Rojas, y conversando con él, entendí que lo más importante en el cine era dirigir la fotografía. Abigail fue el director de fotografía de la película Cuando quiero llorar no lloro, basada en un libro de Miguel Otero Silva. Yo considero que para hacer una película solo se necesita un director de fotografía y un montador, y una idea clara. Un director con una idea precisa de lo que quiere realizar. Si el director está claro en lo que quiere, se lo transmite al director de fotografía y este concibe una imagen que se muestra acorde con la idea del director. La fotografía es luz. 
¿Cómo se puede trabajar la luz en un documental? 
En el documental escoges el fondo sobre el que vas a trabajar, teniendo siempre en cuenta al individuo o cosa que estará enfrente de ese fondo. Siempre tiene que suceder algo. Si transcurre un segundo y no pasa nada, pierdes el ritmo, pierdes el pulso. La imagen tiene un latido que, a la larga, determina el ritmo. La cámara va hacia donde cae la sombra. Tienes que establecer la luz principal que modelará a los sujetos que vas a fotografiar. Al tener claro hacia dónde cae la sombra, procedes a escoger el fondo para que la luz esté a tu favor. Luego vendrán los planos medios, generales, americanos, etc., si ya tú tenías claro lo que querías.
¿Cómo se explica que irrumpas como actor? 
Yo siempre quise actuar. Esa era una de mis fantasías: actuar, pero no como medio de vida. Sin embargo, comprendí —por mi tipología— que no podría abandonar los estereotipos tradicionales que me condicionaban. En México me ofrecieron un contrato de 100.000 dólares al año por cuatro películas de largometraje para ser la contrafigura de Vicente Fernández. Esto significaba ser siempre «el malo» de la película. Rechacé la oferta. Yo quería hacer trabajos dignos y no encasillarme en papeles mediocres.
¿Primero actor y luego director de fotografía? 
Diría que, al contrario, primero director de fotografía y luego actor. Abigail Rojas, director de fotografía de Julián Soler, en la producción mexicana Bárbara, fue quien sugirió que yo podía interpretar un papel. El productor de la cinta fue Wallerstein. Allí trabajé como operador de cámara.
Cuando Quiero Llorar No Lloro 
En las mesas de lectura del guion de Cuando quiero llorar no lloro, yo ayudaba y, además de los otros personajes, leía el de Victorino Pérez. Cuando me lo plantearon formalmente, pregunté cómo abordaría yo ese personaje. La respuesta fue contundente: «Tienes que ser tú». Eso significaba que tendría que convertirme en el personaje. De allí tomé como ejercicio ponerme la ropa del personaje y salir a la calle. La gente me trataba como a un malandro.
Crónica de un Subversivo Latinoamericano
A continuación, realicé Crónica de un subversivo latinoamericano, donde encarno a un guerrillero, personaje radicalmente distinto al de Victorino Pérez. La caracterización para el personaje de esta película fue más «académica», por así decirlo, pues estaba estudiando con José Ignacio Cabrujas y pude diseñar mi propio método actoral.
Cine Urgente
Después de Crónicas, realicé trabajos publicitarios y me dediqué a mi proyecto llamado «Cine Urgente», que persigue la toma de conciencia sobre la defensa del ambiente. Por allí pasaron, entre otros, Jacobo Borges, Josefina Jordán, Edmundo Vargas, Mari Carmen Pérez, Belkys Fernández y Mariutska Rivas. Yo pertenecía a una célula de las FALN —Fuerzas Armadas de Liberación Nacional— y como ya la lucha armada había terminado, decidimos entonces apoyar a Jacobo Borges y a Josefina Jordán para hacer cine; y de esta forma, continuar nuestra lucha para lograr un cambio en la realidad social que percibíamos. Éramos un grupo donde había camarógrafos, escenógrafos, pintores y nos constituimos en una unidad de producción cinematográfica que dio origen al movimiento «Cine Urgente». Se realizaron muchos trabajos, entre los cuales cabe destacar Al paredón de Mario Mitrotti, cortometraje que tiene un premio FIPRESCI, uno de los reconocimientos más importantes del mundo, otorgado a producciones consideradas obras de arte. 
Entrevista: 
Pablo Arapé 
Guillermo Chávez 
Imagen cortesía de Pedro Laya

ALEJANDRA FONSECA: «Yo estoy más dispuesta a la luz»


El cine y sus protagonistas (2007)

¿Mujeres directoras en el cine Venezolano? Si; se pueden contar con los dedos de las manos. ¿Mujeres directoras de fotografía en el cine Venezolano? Si; pero sobran los dedos de una mano para contarlas. Por eso, no podía Iribarren films perder la ocasión de dialogar con Alejandra Fonseca una de las pocas damas que ejercen la profesión de Dirección de Fotografía. Eres muy joven; ¿Cuál es tu trayectoria? 
Soy Licenciada en Cine, de la Escuela de Medios de la Universidad de Los Andes. Pertenezco a la primera promoción. De ésto hace cinco años.
Cinco años parecería poco tiempo en una profesión; pero tú has tenido mucha actividad. Cuéntanos.
Mi especialidad dentro del cine es la dirección de fotografía. Esto es lo que más me gusta y apasiona. Actualmente tengo una serie en Vive TV sobre la infancia rural en Venezuela que se llama “Tres Vidas”. Esta primera temporada realizamos trece capítulos. El mes entrante comenzaremos la segunda temporada y serán doce capítulos. También me gusta dirigir. ¿Cómo toda mujer? ¡Claro! He dirigido un corto llamado “Naturaleza” que gano el Simposio de Estética de Italia ¿Ficción? Si; ficción. Igualmente, como directora, realice para la serie “Somos”, que se trasmite por Tele Sur, cinco documentales sobre las etnias Guayú, Añú y Yucpa. También trabajos personales en documentales con el CNAC y La Villa del Cine como: “El cartero Guayú”(ganador del premio Documenta 2007), “La constitución habla en Guayuúnaiki en Venezuela” y “La mujer en la cultura Guayú”. Luego ganamos la “Residencia Artística”…
¿Qué es “Residencia Artística”? 
Es una beca del convenio G3: Colombia, México y Venezuela. Se otorga para efectuar un trabajo audiovisual en alguno de los tres países.
¿Cómo lo ganaste?
Se abre el concurso; se envían recaudos y proyecto. El comité de los tres países analiza las ideas y selecciona el que les parece más idóneo. El nuestro era “La constitución habla Guayuúnaiki en Colombia” Se rodó en la Guajira Colombiana. También hice la dirección de fotografía para “Perolita” una ficción de Patricia Ortega en Maracaibo. Igualmente una serie para televisión con títeres animados que se llama “Casi todos los inventos”
¿Cómo directora de fotografía?
Allí fui asistente y camarógrafa principal. Y , por supuesto, la dirección de fotografía en “Amábilis”.
¿Por qué directora de fotografía? Podrías haber sido: guionista, ama de casa, piloto de aviones, policía. ¿Por qué específicamente, directora de fotografía? 
En principio, fue el teatro lo que llamo mi atención. Desde el colegio hice teatro. Allí, la iluminación y las luces, me atrajeron profundamente. Luego mi papa; me regalo una cámara. Hice cursos de fotografía. Ya en tercer año de bachillerato sabía que mi profesión estaba entre el teatro y lo audiovisual. Eso y entrar a la carrera de medios en la universidad fue una sola cosa.
En nuestro imaginario, ser director de fotografía es oficio de hombres. ¿Cuáles son las dificultades que afronta una mujer en este oficio?
Muchas. En Venezuela, mujeres directoras de fotografía conocidas serán como tres. Este trabajo tiene una exigencia impresionante. Hay que tener mucha fuerza.
¿Física o mental?
De las dos. La primera vez que llegue a un set, quisieron tener consideraciones conmigo porque era una niña. Sin embargo, el director se opuso. Tenia que cargar la misma cantidad de equipos y cables que el resto. Además, yo no quería ser subestimada. Si ellos podían; yo también.
¿Discriminación?
Nunca. Jamás. Por ser mujer siempre me trataron con delicadeza y consideración. El jefe de área, como es mi caso, siempre tiene gente por debajo de el, jerárquicamente hablando. Esto es muy delicado. Hay que conjugar el carácter con la persuasión.
Fuiste la Directora de fotografía de “Amabilis”. Cuando te presentaron el proyecto ¿Cuál fue tu propuesta estética?
Cuando leí el guión de “Amábilis” por primera vez, me pareció muy bello y bien estructurado. Muy contemplativo. El personaje era fascinante. Pionero del cine nacional. Además, el ya tenía su estética propia.
¿A qué te refieres con la estética propia? ¿Qué tenía Amábilis Cordero?
El fue un fotógrafo que trabajo con luces suaves, colores pasteles, decorados en óleo. Eso permitió establecer la dirección a tomar. Lo trabajaríamos con luces suaves. Evitaríamos las luces fuertes y el contra luz para no marcar las facciones. La idea seria suavizar las expresiones pues la historia no tiene villanos ni personajes contrastados.
Los colores se observan muy suaves.
En postproducción le dimos un tratamiento al color, desaturando los colores, haciendo vivos nada más algunos: como el amarillo, el azul o el rojo para semejar esas fotografías que la esposa de Amábilis tomaba en blanco y negro y luego retocaba con óleo y pinceles.

En Carora no hay humedad. Es una tierra caliente; brillante. Teniendo en cuenta esa luz. Ese sol. Esa luminosidad. Esos colores intensos. ¿Cómo trabajaste la fotografía?
Se asumieron los lugares como un segundo personaje; sin opacar al personaje principal. Se ilumino por zona. No el lugar completamente, sino, los elementos del lugar. La propuesta fotográfica tiene tres elementos o facetas. Cuando el personaje es joven y estudia cine. Cuando es realizador. Y en su declinar.
¿Cómo matizaste cada una de ellas?
Al principio, la propuesta fotográfica es muy brillante y los colores son muy vivos. Eso se va atenuando, a lo a largo de la historia, hasta su muerte.
La luz va decreciendo, significativamente.
Si, El personaje sufría de glaucoma. Su visión disminuía. Lo reflejamos, paulatinamente, a todo lo largo de la historia.
Teniendo en cuenta que son tres facetas. ¿Qué ritmo le distes a la cámara?
Al principio; dinámica, participativa. Al final es mucho más contemplativa, más desde afuera. Más descriptiva y menos integrada al relato.
¿Alguna dificultad en el rodaje que recuerdes?
Debíamos realizar el rodaje de la fiesta. Era un plano secuencia largísimo. El llamado fue para las cinco de la tarde y a las nueve de la noche ya estábamos listos. Cuando Isabel se aprestaba a dar la voz de acción… se abrieron los cielos; cayendo una lluvia como de cuatro horas. Dicen que en Carora no llueve ¡que tal si lloviera!
Lógicamente; los afectó.
¡Claro! Esa era una escena muy difícil. Era en exteriores. Tuvimos que desmontar todas las luces y volverlo a hacer al día siguiente. La lluvia altero todo el cronograma. También en exteriores confrontamos problemas. La luz del sol en Carora es muy dura. Es muy fuerte. Es muy difícil de manejar. Hay una escena cuando ellos están viejitos frente a la escuela. Yo tenía que hacer un dolly circular contra el cielo. Pero, el mismo, estaba completamente blanco. No podía “bajarle” al cielo – en cuanto a luz – porque los “bajaba” a ellos también. Tampoco podía eliminar el cielo porque estaba dentro del encuadre. Fue muy difícil. En exteriores -de día- la luz no llevo la intencionalidad de la historia. Fue mucho más dura.

En la escena de la botica; de la farmacia. ¿Cómo fue trabajar con Asdrúbal Meléndez?
Asdrúbal Meléndez es la historia del cine nacional ambulante. Con Asdrúbal se trabaja con mucha comodidad. El es un artista integral. El le da a una, como camarógrafa, el ritmo; la pausa. Además, transmite serenidad y seguridad al grupo.
Tus trabajos son como tus hijos. ¿Cuál de ellos es el favorito?
Tengo una debilidad por un corto en blanco y negro, con el cual ganamos un premio Kodac, llamado “Mala Pécora”. Es un corto de un minuto en formato de 35 mm. Allí fui directora de fotografía e hice la cámara. Igualmente “Perolita” de Patricia Ortega, de quien tengo muchas esperanzas
Para terminar, algunos directores de fotografía venezolanos y extranjeros, que sean tus preferidos o admirados.
Mi maestro y a quien más admiro Cesary Jaworski, Alejandro Widerman, “Cheo” Rojas, Mauricio Siso… De los extranjeros mis favoritos son: Vittorio Estoraro, Néstor Almendros, César Charlone…
Si tuvieses que escoger: directora de fotografía o directora de películas.
Yo estoy más dispuesta a la luz. A la sensibilidad de los objetos. Al color. Definitivamente: Directora de fotografía.
Entrevista:
Pablo Arapé