ESPACIO AUDIOVISUAL - El Documental


El documental es un género cinematográfico y televisivo, realizado sobre imágenes tomadas de la realidad. La organización y estructura de imágenes, sonidos (textos y entrevistas) según el punto de vista del autor determina el tipo de documental. 
La secuencia cronológica de los materiales, el tratamiento de la figura del narrador, la naturaleza de los materiales -completamente reales, recreaciones, imágenes infográficas, etc- dan lugar a una variedad de formatos tan amplia en la actualidad, que van desde el documental puro hasta documentales de creación, pasando por modelos de reportajes muy variados, llegando al docudrama (formato en el que los personajes reales se interpretan a sí mismos), llegando hasta el documental falso conocido a veces como “mockumentary”.
Con frecuencia, los programas de ficción adoptan una estructura y modo de narración muy cercanas al documental, y a su vez, algunos documentales reproducen recursos propios de la creación de obras de ficción. 
Historia del Documental. 
Los hermanos Lumière y el Cinematógrafo. 
Hacia 1894 varios inventores estaban en la carrera por desarrollar nuevos aparatos para capturar el movimiento a partir de fotografías, entre los cuales se encontraban el norteamericano Thomas Alva Edison y los hermanos franceses Lumière. Estos últimos conseguirían el triunfo en 1895 con su aparato: el "cinématographe", o cinematógrafo. Éste era portátil y pesaba tan solo cinco kilogramos, frente al gigantesco "Kinetoscope" o kinetoscopio de Edison, que requería de varios hombres para moverlo de un sitio a otro y estaba generalmente anclado al suelo en una especie de estudio. 
Estas diferencias técnicas ofrecieron la posibilidad de transportar fácilmente el cinematógrafo a cualquier parte, pudiendo retratar la realidad del mundo exterior. Además este aparato ofrecía otras características muy atractivas: con solo unos pequeños ajustes se podía transformar en proyector y también en máquina de impresión. 
El mismo Luis Lumière encarnaría la figura del mesías del documental, no solo con su gran invento, sino también con el primer film documental, el plano secuencia “Trabajadores saliendo de la Fábrica Lumière”, de 1895. Luego vendría la presentación pública del invento donde Lumière proyectó dicho film. Después de esa presentación siguieron otras en diferentes partes de Francia, creando una gran incertidumbre. Lumière no solo se limitó a presentar este film, sino que realizaría otros, incluyendo a personalidades importantes que venían a ver su invento y que sin saberlo habían sido capturados por la lente de Lumière, para después, con gran sorpresa, verse retratados en los filmes a los que asistían. 
Pero los planes de Lumière no se limitaban a estas demostraciones. Con gran visión y astucia se dedicó a contratar y entrenar un pequeño ejército de viajeros que se encargarían de llevar su invento a todos los rincones del planeta; personas que al mismo tiempo se fueron a documentar dichos lugares y a mostrar algunos filmes ya realizados por Lumière.
Su personal se encargó de capturar filmes de un solo plano, llamados "películas de actualidad", donde se retrataban momentos tales como la llegada de botes a un puerto, la aproximación de un tren, gente trabajando, etc. De esta manera, esta etapa temprana del nacimiento del cine estuvo marcada por la moda de mostrar un evento en cortos lapsos de tiempo, debido principalmente a que las cámaras solo podían contener pequeñas cantidades de film, muchos de ellos de un minuto o menos de duración. 
Vertov y Flaherty: padres del género. 
Si los hermanos Lumière fueron los encargados de sentar las bases de la relación del cine con el mundo: mirando a lo que tenían más cerca, Dziga Vertov y Robert Flaherty fueron de los primeros en adoptar el género naciente, y ya amenazado por la objetividad, y defender su esencia cinematográfica. Cada uno desde posiciones muy diferentes, pero siempre alejados de lo que años más tarde se identificaría como documental: el noticiario televisivo o reportaje. 
Dziga Vertov. 
Fue ante todo un artista y un experimentador. Mucho antes de recaer en el cine, trabajó el sonido, y la radio, experimentando con collages sonoros, en busca de un montaje no necesariamente objetivo ni realista. Su película más célebre, El hombre de la cámara, recoge su idea de recoger "la vida de improviso", y supone una de las cumbres de la cinematografía mundial por su experimentación formal, su montaje acelerado y su movimiento del plano y no dentro del plano, como venía siendo habitual. La película, rodada en diferentes ciudades, recrea un día en la vida de un camarógrafo que recorre la ciudad en busca de imágenes. Además de ser una de las primeras películas sin intertítulos, es la primera en desvelar el proceso de creación de la propia película, al mostrar a la montadora eligiendo, cortando y montando planos, poniendo de relieve que, tal y como defendía Vertov, la objetividad no existe, por lo menos en el cine. 
Robert Flaherty, considerado el padre del cine documental. 
Su primera película, Nanuk el esquimal (1922), tuvo que rodarla dos veces, tras perder todo el material rodado durante años en un incendio en el laboratorio. Este accidente le abrió los ojos, y decidió no limitarse a registrar la realidad, para pasar a intervenir en ella más activamente, creando, a partir de materiales reales, una narración compleja. Flaherty sentaba así las bases de un cine documental muy alejado de lo que posteriormente se ha venido a considerar documental: el reportaje televisivo. Sus posteriores películas ahondaron en esa forma de trabajar y de concebir el cine documental, más como una visión personal del autor que como un retrato objetivo de la realidad.
Fuente/Autor: 
Elmer Junior Zambrano

ESPACIO AUDIOVISUAL - Guion Cinematográfico


Guion según Julian Lara, es la guía en la que aparece descrito todo lo que después saldrá en la pantalla, sobre el guion se irán asentando el resto de las fases de la producción. La idea empieza a probarse cuando deja de estar simplemente en la cabeza y pasa a ser el plan de trabajo para una película.

El guion cinematográfico es aquel que describe aquello que se mostrará y escuchará en una obra cinematográfica, típicamente una obra de ficción. Involucra división por escenas, acciones de los personajes o eventos, diálogo entre personajes, así como breves descripciones del entorno en el que van a acontecer y, cuando es prudente, el énfasis que usarán los actores. Un buen guion literario tiene que transmitir la información suficiente para que el lector visualice la película: cómo transcurre el diálogo, cómo actúan los personajes y con qué objetos interactúan, sin especificar todavía los pormenores de la producción. Una vez finalizado se pasa al guion técnico, que describirá con detalle cómo la cámara va a captar toda esa información. 

El guion literario se usa principalmente para mostrar a productores potenciales, actores, patrocinadores, miembros del equipo creativo, y cualquier otra persona que requiera conocer la historia, personajes, y sentimiento general de una película. El guion tiene requerimientos de formato, que van desde la tipografía a utilizar hasta los márgenes y distinciones como los cambios de escena, si la acción sucede en interiores, exteriores, de día o de noche. También se separa claramente el diálogo de los personajes del resto de la acción. Teóricamente, si se siguen las normas de escritura, se supone que una página de guion corresponde a un minuto de película. Esto es de gran utilidad para saber la duración aproximada que va a tener un proyecto. En la página de la BBC se pueden descargar plantillas muy buenas para hacer todo tipo de guiones con Word (cine y TV) http://www.bbc.co.uk/writersroom/scriptsmart/downloads.shtml 

El guion técnico es un guión elaborado por el director de cine después de un estudio y análisis minucioso del guión literario. En esta fase el realizador puede suprimir, incorporar o modificar pasajes de la acción o diálogos. El guion técnico debe contener el troceo por secuencias y planos, en él se ajusta la puesta en escena, incorporando la planificación e indicaciones técnicas precisas: encuadre, posición de cámara, decoración, sonido, play-back, efectos especiales, iluminación, etcétera. 
En resumen, el guion técnico ofrece todas las indicaciones necesarias para poder realizar el proyecto. Al guión técnico le sigue un bloque que contiene la descripción de la acción, de los actores, sus diálogos, efectos, músicas, ambiente y las características para la toma de sonido: sincrónico, referencia, muda o play-back. 

Escritura del guion técnico.
En la escritura del guion técnico con frecuencia se adoptan una serie de marcas formales con el fin de identificar los elementos de realización que quieren fijarse. Algunas de estas pueden ser: 
Anotaciones: Sobre el texto del Guion. 
Cada cambio de escenario: Se cambia la hoja
Cambios de plano: Línea Horizontal
Cambios de bloque o secuencia: Línea doble de distinto color
Datos de cámara en la columna de la acción: plano; indicando definición, tamaño, angulación, movimiento, altura, modo de transición y diálogos.

Música y efectos: Se anotan a derecha de página abriendo un corchete que abarque la parte del guión que ocupa. 

Nombre del personaje: Subrayado 
Contiene igualmente los siguientes apartados: Nombre del escenario, Interior/Exterior, día/noche, y numeración sucesiva de planos.

Por último el guion técnico puede completarse con un plano de planta en el que se especifican las posiciones de cámara y orden para las tomas, este método favorece la planificación a producción, iluminación y sonido entre otros equipos. Cuando existen problemas de interpretación de las tomas, se recurre a dibujarlas en un guion gráfico story-board. 

Otros modelos de planificación pueden extraerse del sistema soviético de guion técnico que los estudios de cine rusos utilizaban: 
Número de toma
Lugar/ Decorado. 
Clase de plano. 
Sincronizada o muda. 
Acción de la imagen. 
Dialogo. 
Efectos sonoros y música. 
Metraje. 
Sincronización. 
Observaciones. 
Montajes.

"Es más fácil criticar una película que hacerla" 
  Elmer Junior Zambrano / Autor
  http://espacioaudiovisualelmerzambrano.blogspot.com/

Siguiendo la huella de Steve McQueen


Hace más de un año, a través del blog del Cine Club Charles Chaplin, de otras páginas y comentarios en revistas de cine, escribí mi impresión sobre un formidable filme de Steve McQueen, director norteamericano de ascendencia afroamericana, quién tiene el mismo nombre y apellido del rubio actor icono de los años 60 y 70. La Película Shame (Verguenza) 2011, a la que refiero, es una película muy desgarradora sobre la soledad del ser humano y del protagonista que cree sentirse feliz con su vicio sexual y progreso laboral. En éste ámbito el protagonista fue Michael Fassbender nominado en esa ocasión a actor principal en los premios Oscar, y vuelve a ser candidato en el rubro de actor secundario en el último filme de McQueen “12 años de Esclavitud”. 
En Shame recuerdo que dije: “Hay que seguirle la huella a este director que promete mucho”, así ha sido, aunque es poca su filmografía de largometrajes apenas tres y mayor en los cortometrajes con trece, de una manera garantiza conocer bien el oficio del cine, aunque es poco lo que he visto de él. Sin ninguna intención profética de mi parte, sólo percibo a un gran director y guionista esperando no decaiga, por lo menos no tan rápido, pues toda carrera de director guionista, productor y actor suele suceder eso de los altibajos. 
En su última obra, McQueen plasma un capítulo de la salvaje época de la esclavitud de los llamados estados confederados en la Norteamérica del siglo XIX. La esclavitud de un hombre libre viviendo en el norte del país, músico, culto, respetado, gozando de privilegios a su estatus, y admirado por un buen grupo de hombre blancos. Para luego sentir el horror y el yugo de ser esclavo cuando lo secuestran a tal fin. Sin embargo, creo personalmente que el filme fue realizado en una estructura clásica, sin movimientos sorpresivos, pero tampoco esto desmerita el resultado que fue imponente y conmovedor. 
El director escrudiña las raíces negras ante un guión escrito por él mismo en conjunto con Abi Morgan, cuyo ritmo es constante en su interés y acción. La ansiedad por la libertad del personaje principal (Chiwetel Ejiofor), o el trato deshumano de la mujer negra esclava, una estupenda Lupita Nyondo –ganadora del Oscar de actriz de reparto por este papel-, despojada de sus hijos, cuya presencia es una forma sediciosa de ciertos patrones con celo sexual animal (Michael Fassbender), además de otros personajes, hacen de ello una clase magistral de arte dramático, envolviendo al espectador en ese drama de dolor e injusticias, para querer entrar en el filme y tratar de ayudarle a liberarles de ese tormento que viven los personajes. Steve Mc Queen representa sin duda alguna, y en alto grado esa generación emergente de jóvenes directores norteamericanos. Así que, seguiremos tus huellas McQueen. 
Autor: 
Henry Lara Castellano

Artista Plástico. Licenciatura en Educación (Arte) Universidad Simón Rodríguez. TSU en Diseño Civil (Instituto Universitario de Tecnología Región Capital) 1989. Realizó estudios de Arte Puro en la Escuela de Artes Visuales Cristóbal Rojas (Caracas). Estudios en talleres de cine del CONAC y Laboratorio Abigaíl Rojas (años 80). Artículos de Arte, en la Sección de Cultural de la Revista Sambil 2006 al 2010, Artículos en la Revista de Cine “Moviola” y “Cinerama”, Ilustrador y artículos en el diario dominical del diario “Ultimas Noticias” 1990-1994. Profesor de Dibujo Analítico e Historia del Arte en diversas instituciones de Diseño en Caracas (Años 90). 

La Mirada de HAL es un espacio de opinión sobre cine. Iribarren Films, como una contribución al desarrollo de la cultura cinematográfica, ofrece este medio para el planteamiento y la discusión de ideas con relación al séptimo arte. Sin embargo, las opiniones emitidas en este espacio son responsabilidad únicamente del autor.



Carta abierta de Martin Scorsese a su hija


Querida Francesca.
Te escribo esta carta para hablarte del futuro. Lo veo a través de la lente de mi mundo. A través de la lente del cine, que ha estado en el centro de ese mundo.
Durante los últimos años me he dado cuenta de que la idea del cine con la que crecí, la idea que reside en las películas que te he mostrado desde que eras niña y que estaba tan en boca de todos cuando comencé a rodar, se acerca al final. No me refiero a las películas que ya se han hecho. Me refiero a las que están por venir.
No quiero causarte inquietud. No escribo estas palabras con espíritu derrotista. Al contrario, creo que el futuro es brillante.
Siempre supimos que las películas eran un negocio y que el arte del cine es posible al haberse alineado con las condiciones económicas. Ninguno de nosotros, los que comenzamos en los años 60 y 70, nos hacíamos ilusiones en ese sentido. Sabíamos que tendríamos que trabajar duro para proteger lo que queríamos. También sabíamos que quizás tendríamos que atravesar períodos difíciles. Y supongo que, a cierto nivel, nos dimos cuenta de que tendríamos que enfrentarnos a un momento en el que cada elemento impredecible en el proceso de hacer películas acabaría minimizado, casi incluso eliminado. ¿Y cuál es el elemento más impredecible de todos? El cine. Y la gente que lo hace.
No quiero repetir lo que han dicho y escrito otros antes de mí, sobre los cambios en el negocio. Y me alienta la existencia de excepciones a la tendencia cinematográfica general — Wes Anderson, Richard Linklater, David Fincher, Alexander Payne, los Hermanos Coen, James Gray y Paul Thomas Anderson están consiguiendo hacer sus películas, y Paul no solo consiguió rodar The Master en 70mm, sino que consiguió exhibirla de esta forma en algunas ciudades. Cualquiera que se preocupe por el cine debería mostrarse agradecido.
Me conmueven también los artistas que consiguen hacer sus películas en todo el mundo, en Francia, en Corea del Sur, en Reino Unido, en Japón, en África. Cada vez es más difícil, pero siguen haciendo películas.
No creo, sin embargo, que esté siendo pesimista cuando te digo que el arte del cine y del negocio de las películas se encuentran ahora en una encrucijada. El entretenimiento audiovisual y lo que conocemos como cine –imágenes en movimiento concebidas por individuos– parecen ir encaminados en direcciones diferentes. En el futuro, probablemente, verás cada vez menos de lo que reconocemos como cine en las multisalas y más y más de él en pequeños cines, on line y, supongo, en espacios y circunstancias que no puedo predecir.
Entonces, ¿por qué el futuro es tan brillante? Porque por primera vez en la historia de esta forma de arte, se pueden hacer películas por muy poco dinero. Algo absolutamente insondable cuando yo crecía, y las películas de presupuesto extremadamente bajo siempre han sido la excepción, en lugar de la regla. Ahora es al revés. Puedes crear hermosas imágenes con cámaras que te puedes permitir. Puedes grabar sonido. Puedes montar, mezclar y hacer corrección de color desde tu casa. Todo eso es ahora posible.
Pero con toda la atención que se está depositando en la maquinaria de la creación de películas y en los avances que nos han llevado a una revolución cinematográfica, hay que recordar una cosa importante: las herramientas no hacen la película, la haces tú. Es liberador coger una cámara, empezar a rodar y juntarlo todo con Final Cut Pro. Pero hacer una película, la que tú necesitas hacer, es otra cosa. Y ahí no existen los atajos. Si John Cassavetes, mi amigo y mentor, siguiera vivo hoy, estaría empleando con toda seguridad todo el equipo que hay disponible. Pero me diría lo mismo que me ha dicho siempre — tienes que estar absolutamente dedicado al trabajo, dar todo lo que puedas de tí mismo, y proteger la chispa de la conexión que te llevó a rodar la película en un primer momento. Tienes que proteger esa chispa con tu vida. En el pasado, como las películas eran tan caras, la protegíamos contra el cansancio y los compromisos. En el futuro, tendrás que protegerla de otro factor adicional: la tentación de seguir la corriente y permitir que la película derive, y naufrague.
No es solo una cuestión de cine. No hay atajos para nada. No digo que todo tenga que ser difícil. Solo digo que la voz que te da la chispa es tu propia voz – esa es la luz interior, que dijeron los Cuáqueros.
Esa eres tú. Esa es la verdad.
Con todo mi amor,
Papá.
Fuente original:
L`Expresso
http://espresso.repubblica.it/visioni/2014/01/02/news/martin-scorsese-a-letter-to-my-daughter-1.147512
Extraido de:
Salto de Eje
http://saltodeeje.ideal.es/2014/01/07/la-carta-de-martin-scorsese-a-su-hija-y-a-todos-los-demas/ 
Imagen:
Wikimedia Commons
Autor: 
David Shankbone