Cine Penitenciario


En homenaje a Livia Montes

En un momento en que la inseguridad se ha convertido en un problema de alarmantes proporciones, y la sociedad clama por acciones que permitan disminuir significativamente la delincuencia; hay quienes han decidido hacer algo al respecto.
Livia Montes, una admirable y valiente mujer, desde 1994 ha venido utilizando el cine y el audiovisual como herramienta para ayudar a quienes traspasaron el margen de la ley; una labor que muy pocos realizan y prácticamente nadie se atrevería a efectuar. Desde los lugares más violentos y peligrosos del país, las cárceles venezolanas, Montes se ha dado a la tarea de difundir el cine y realizar talleres de producción audiovisual para motivar a las personas allí recluidas y contribuir a su reeducación. Reclusos de alta peligrosidad, capaces de manejar un arma con firmeza y sin escrúpulos, manifiestan torpeza y nerviosismo al intentar operar una cámara de video o fotografía. Paradojas como ésta, han permitido a Livia Montes hacerles ver a los reclusos, que las mismas manos con las cuales se cometió un crimen, pueden ser ahora utilizadas para realizar algo bueno, productivo y creativo; capaz de recuperar la condición de humanidad pérdida en algún momento de la vida.


A través del Cine Club Waleker, asociación que dirige Livia Montes, una labor encomiable como la descrita, comienza a rendir frutos. “Aquí empezó todo” es un cortometraje documental resultado de la participación, de un grupo de reclusos de la cárcel de Yare I, en un taller de video popular realizado por la Asociación Cultural Waleker. En este documental, los reclusos escriben, protagonizan y comparten producción con su realizadora, Livia Montes y sus colaboradores. Recientemente, Montes estuvo en la ciudad de Barquisimeto para dar a conocer este trabajo, el cual se proyecto en el Cine Club Charles Chaplin, Cine Club Kisuidi, Centro Cultural Guachirongo, Cine Club Voces Urgentes y el Centro Penitenciario Centroccidental (Uribana). Particularmente, en el Cine Club Charles Chaplin, dirigido por Juan Luis Rodríguez (en la foto junto a Livia Montes), el público asistente ofreció comentarios muy positivos en relación con el cortometraje y la labor de Montes.
En la actualidad, Livia Montes está trabajando en la pre-producción de otro cortometraje documental, que seguramente seguirá contribuyendo para alejar de la violencia, a quienes la misma les quitó la libertad.
Escrito por:
Guillermo Chávez
Foto:
Cortesía del Cineclub Charles Chaplin

Jesús Díaz: «soy guionista, soy emprendedor»


El cine y sus protagonistas (2008)

Sabemos que te llamas Jesús Díaz. Para más señas, guionista de «Jacinto Lara». Pero, ¿Quién eres? ¿Quién dice que eres guionista? 
Soy Jesús Díaz. ¿Quién soy? Uno de tantos soñadores que un día se dio cuenta que lo que le gustaba en realidad era hacer cine, pero desde ese día hasta hoy ya he madurado ese concepto y a pesar que no he tenido la oportunidad de estudiar cine formalmente, he luchado por prepararme; leo mucho al respecto y asisto a los cursos que tengo posibilidad. Me gusta tanto el área de guión que ya he dictado cuatro talleres de nivel introductorio para personas que sienten la misma necesidad de contar historias que yo sentí hace 5 años. Pero además de eso, soy un emprendedor, este año participaré por tercera vez consecutiva con un proyecto de negocio relacionado con la producción audiovisual en el Concurso IDEAS 2008 y para ésto cuento con el apoyo del Club de Emprendedores de la UCLA.
¿Quién dice que soy guionista? Principalmente yo, porque estoy convencido que es lo que quiero hacer. He escrito varios guiones: un largometraje, un mediometraje, dos cortometrajes, dos monólogos y recientemente el unitario sobre el General Jacinto Lara. Para los que necesitan verlo por escrito, ya estoy inscrito como guionista en el Registro de Cinematografía Nacional bajo el No. 2183
“Un ideal para vivir” ¿Cómo elaboraste ese guión? ¿Qué pautas seguiste? ¿Cuál es tu técnica?
A pesar de haber escrito varios guiones, éste fue el primero que escribía sobre un personaje de la vida real y de una importancia histórica tremenda. No quise redactarlo a manera de documental ya que considero que nuestra historia no tiene nada que envidiarle a la de otros países que realizan enormes superproducciones; además, se requería una producción dramática que les brindara la oportunidad a los alumnos del curso de actuación, de tener su primera experiencia delante de las cámaras. Al investigar sobre el General Jacinto Lara, tuve la oportunidad de entrevistarme con el poeta Ramón Queralez y el Dr. Cañizales Verde quienes me aportaron valiosísimos datos sobre su vida; pero la mayoría de esa información se remontaba a su faceta como militar al lado de nuestros grandes próceres. Personalmente, sentí curiosidad por saber de sus primeros años e investigue hasta que encontré una anécdota de su vida como comerciante que me pareció muy interesante para explotar desde el punto de vista dramático, como fue su enfrentamiento con el terrible bandido conocido como Guardajumo.

¿Tuviste que hacerle correcciones a la historia original o la aceptaron tal como la presentaste?
Afortunadamente, Alfredo Leal me dio luz verde para la realización del guión y cuando le presenté el primer borrador, la historia le gusto desde el principio; claro que hubo algunas correcciones pero no eran de fondo. Luego, él realizó una adaptación para televisión donde respetó en más del 90% el guión original y los pequeños cambios que introdujo fueron para mejorar la historia; posterior a esa etapa nos reunimos con nuestro Director de Arte y Costumbrista, Prof. Ricardo Valecillos, quien nos hizo observaciones acerca del uso de ciertas expresiones que no eran acordes con la época.
¿Cómo fue trabajar con el director Alfredo Leal?
Es el primer director con el cual trabajo, siempre estaba dándome consejos de como lograr que las cosas sucedieran, y estos consejos los valoro mucho porque son cosas que no se aprenden en los libros. En ocasiones su formalidad para las cosas me desesperaba, pero gracias a ese esmero fue que logramos terminar el rodaje con pocos recursos. Admiro la capacidad que tiene para organizar las cosas y dirigir a más de 70 actores en escena, sin duda alguna fue una gran experiencia para mí; ya que no hay mejor manera de aprender que con la práctica.
Lo malo y lo bueno, como guionista, de esta experiencia.
Lo malo, ver como la falta de recursos obliga a que las cosas no se realicen como se plasmó en el guión y peor aún, como se planificó durante la preproducción.
Lo bueno, tener mi primer guión producido y haber conocido y compartido con tantas personas que contribuyeron a construir lo que no eran más que palabras escritas en un papel.


¿Qué le recomendarías a alguien que quiera incursionar en la escritura de guiones?
Si tiene la posibilidad de estudiar de manera formal que no desperdicie la oportunidad; y si no la tiene, que aprenda todas las reglas de los grandes gurús para que después puedan romperlas, innovar y presentar historias originales.
En Estados Unidos, los guionistas estuvieron en huelga. Exigían más control sobre su obra e incluso; que se les tomaran en cuenta a la hora de escoger el reparto. ¿No te parece -todo ésto- un exabrupto?
La principal razón de la huelga de guionistas fue por motivos económicos, a mí parecer, justas reclamaciones en cuanto a la forma desigual como se reparten las ganancias que genera una producción audiovisual. El trabajo de un guionista es apasionante, nos involucramos mucho con las historias puesto que somos quienes las creamos, antes que el primer espectador la vea en la gran o en la pequeña pantalla, ya ha sido proyectada en nuestra mente una y otra vez, incluso antes que el director realice su propuesta estética. Pero todo guionista debe darse su puesto, hacer cine es un trabajo de equipo, cada uno de los profesionales que participan en una producción tienen una responsabilidad que cumplir y aunque no es responsabilidad de un guionista elegir a los actores que interpretarán a sus personajes, en ocasiones se escribe para un actor o actriz en específico; si el mundo fuera perfecto se tomaría en cuenta la opinión de los guionistas en éstos y otros casos; pero lamentablemente no lo es. Si quieres tener control sobre tu guión, debes ser también el productor y conseguir los recursos económicos para realizar tu guión; de lo contrario se está a merced de quien consigue el dinero.
Entrevista:
Pablo Arapé
Fotos:

Guillermo Chávez

ZELIG


INTRODUCCIÓN
Debo admitir, antes de comenzar, que no soy ningún experto en cine; de hecho tengo en mi haber pocos cursos relacionados con el tema. Me considero más bien un consumidor de cine, el cual, ha aprovechado este consumo y ha aprendido un tanto del mundo cinematográfico; por lo tanto, no verán en mis escritos, comentarios demasiado elaborados y mucho menos con detalles técnicos profundos; sin embargo, haré lo posible por detallar y llegar a profundidad cuando ésto me sea posible, ya que la densidad del comentario dependerá del filme. En los escritos que presentaré, trataré de hacerlos amenos, agradables y fáciles de digerir, aunque ésto también dependerá del lector.
Zelig. United Artists/Metro-Goldwin-Mayer. Escrita y Dirigida por Woody Allen, protagonizada por Woody Allen y Mía Farrow. 1983. Documental.
Ésta es la historia de Leonard Zelig, el llamado «Hombre Camaleón», el cual fue llamado así por su habilidad de transformarse física y psíquicamente en la persona con la que estuviese interactuando, un asombroso caso que deslumbró a la psiquiatría y a la medicina en general.
Debo admitir que ésta es mi película favorita de Woody Allen, pero aun así debo empezar por apuntar que la sinopsis antes descrita es totalmente falsa, Zelig no es más que una disparatada comedia del amante más traumatizado de New York; la cual, esta disfrazada de documental. Woody parodia este género presentando una historia sobre un hombre que puede convertirse hasta en un chino si está parado frente a uno, utilizando los recursos habituales del documental, tales como la entrevista a personajes que estuvieron involucrados en la historia, escenas filmadas «supuestamente reales» intercaladas con escenas verdaderas, haciéndonos creer la absurda historia. Claro que, descubrimos la verdad de todo este engaño, cuando empezamos a reírnos con las hilarantes escenas, entre ellas, la de nuestro heroico personaje cruzando el Océano Atlántico en un avión puesto en reversa.
La inseparable compañera de Allen para esa época, Mía Farrow, interpreta a la reservada psiquiatra que estudia el caso de Zelig y que al final termina enamorándose de él, llevando esta historia hasta un desenlace romántico.
La cinematografía de Allen me gusta por ser variada y abundante, variada porque va desde el drama más traumático y psicoanalítico hasta la comedia más disparatada; abundante ya que Woody nos presenta una película por año, a veces dos por año, así que hay mucho de donde escoger y coleccionar. A veces, lo único malo es no poder seguirle el paso, siempre que veo un filme de Allen creyendo ser el último, me encuentro con la sorpresa de tener como tres más adelante del que estoy viendo. Hace poco pude ver Matchpoint y después de esta película hay otros filmes; pero ponerse al día con este realizador puede resultar una experiencia muy divertida y gratificante.
Autor:
Luis Steelheart

Licenciado en Administración de Empresas. Ha participado en diferentes actividades de cine-foro principalmente en el Cine Club Charles Chaplin y en la Biblioteca Pública Pio Tamayo, además de realizar colaboraciones en diferentes actividades de cine en los lugares antes mencionados y otras instituciones como la Universidad Simón Rodríguez, el CIECA, la UPEL y el Liceo Lisandro Alvarado. Steelheart es un cinéfilo y coleccionista de artículos relacionados con el cine.

«El cine de mi colección» es escrito por Luis Steelheart. Iribarren Films publica este espacio como una contribución al desarrollo de la cultura cinematográfica. Sin embargo, las opiniones emitidas en este espacio son responsabilidad únicamente del autor.


PEDRO MARTÍNEZ LAYA: «La imagen tiene un latido que, a la larga, determina el ritmo»


El cine y sus protagonistas (2008)


Pedro Laya, conocido así en el medio, ha trabajado como productor, actor, director de fotografía, montador, camarógrafo y fotógrafo con la mayoría de los directores de cine venezolanos desde 1966. En 2007, visitó Barquisimeto invitado por el Cine Club Charles Chaplin, donde impartió una serie de conferencias y mostró parte de su trabajo cinematográfico. En esa ocasión, Laya intercambió impresiones con El Blog de Iribarren, las cuales resumimos a continuación. 
Desde 1966 hasta hoy, es una larga trayectoria en el cine. ¿Cómo comenzó todo? 
Bueno, lo que yo quería ser era ingeniero petrolero o químico, pues entendí en el bachillerato que este país es petrolero.
¿Jamás pasó por tu mente la actividad cinematográfica como medio de vida?
Jamás. En todo caso, tal vez actuar, pero no profesionalmente. 
¿Cómo llegaste a esta profesión? 
Necesitaba trabajar para mantener mis estudios y me ofrecieron un empleo de ayudante de operador de revelado en Ávila Films, en Caracas, en 1966. 
Comenzaste como operador de revelado. ¿Y como director de fotografía? 
Trabajando un negativo de un director de fotografía llamado Abigail Rojas, y conversando con él, entendí que lo más importante en el cine era dirigir la fotografía. Abigail fue el director de fotografía de la película Cuando quiero llorar no lloro, basada en un libro de Miguel Otero Silva. Yo considero que para hacer una película solo se necesita un director de fotografía y un montador, y una idea clara. Un director con una idea precisa de lo que quiere realizar. Si el director está claro en lo que quiere, se lo transmite al director de fotografía y este concibe una imagen que se muestra acorde con la idea del director. La fotografía es luz. 
¿Cómo se puede trabajar la luz en un documental? 
En el documental escoges el fondo sobre el que vas a trabajar, teniendo siempre en cuenta al individuo o cosa que estará enfrente de ese fondo. Siempre tiene que suceder algo. Si transcurre un segundo y no pasa nada, pierdes el ritmo, pierdes el pulso. La imagen tiene un latido que, a la larga, determina el ritmo. La cámara va hacia donde cae la sombra. Tienes que establecer la luz principal que modelará a los sujetos que vas a fotografiar. Al tener claro hacia dónde cae la sombra, procedes a escoger el fondo para que la luz esté a tu favor. Luego vendrán los planos medios, generales, americanos, etc., si ya tú tenías claro lo que querías.
¿Cómo se explica que irrumpas como actor? 
Yo siempre quise actuar. Esa era una de mis fantasías: actuar, pero no como medio de vida. Sin embargo, comprendí —por mi tipología— que no podría abandonar los estereotipos tradicionales que me condicionaban. En México me ofrecieron un contrato de 100.000 dólares al año por cuatro películas de largometraje para ser la contrafigura de Vicente Fernández. Esto significaba ser siempre «el malo» de la película. Rechacé la oferta. Yo quería hacer trabajos dignos y no encasillarme en papeles mediocres.
¿Primero actor y luego director de fotografía? 
Diría que, al contrario, primero director de fotografía y luego actor. Abigail Rojas, director de fotografía de Julián Soler, en la producción mexicana Bárbara, fue quien sugirió que yo podía interpretar un papel. El productor de la cinta fue Wallerstein. Allí trabajé como operador de cámara.
Cuando Quiero Llorar No Lloro 
En las mesas de lectura del guion de Cuando quiero llorar no lloro, yo ayudaba y, además de los otros personajes, leía el de Victorino Pérez. Cuando me lo plantearon formalmente, pregunté cómo abordaría yo ese personaje. La respuesta fue contundente: «Tienes que ser tú». Eso significaba que tendría que convertirme en el personaje. De allí tomé como ejercicio ponerme la ropa del personaje y salir a la calle. La gente me trataba como a un malandro.
Crónica de un Subversivo Latinoamericano
A continuación, realicé Crónica de un subversivo latinoamericano, donde encarno a un guerrillero, personaje radicalmente distinto al de Victorino Pérez. La caracterización para el personaje de esta película fue más «académica», por así decirlo, pues estaba estudiando con José Ignacio Cabrujas y pude diseñar mi propio método actoral.
Cine Urgente
Después de Crónicas, realicé trabajos publicitarios y me dediqué a mi proyecto llamado «Cine Urgente», que persigue la toma de conciencia sobre la defensa del ambiente. Por allí pasaron, entre otros, Jacobo Borges, Josefina Jordán, Edmundo Vargas, Mari Carmen Pérez, Belkys Fernández y Mariutska Rivas. Yo pertenecía a una célula de las FALN —Fuerzas Armadas de Liberación Nacional— y como ya la lucha armada había terminado, decidimos entonces apoyar a Jacobo Borges y a Josefina Jordán para hacer cine; y de esta forma, continuar nuestra lucha para lograr un cambio en la realidad social que percibíamos. Éramos un grupo donde había camarógrafos, escenógrafos, pintores y nos constituimos en una unidad de producción cinematográfica que dio origen al movimiento «Cine Urgente». Se realizaron muchos trabajos, entre los cuales cabe destacar Al paredón de Mario Mitrotti, cortometraje que tiene un premio FIPRESCI, uno de los reconocimientos más importantes del mundo, otorgado a producciones consideradas obras de arte. 
Entrevista: 
Pablo Arapé 
Guillermo Chávez 
Imagen cortesía de Pedro Laya